
Exigimos al MINISTRO DE RR.EE remitir a la brevedad al gobierno boliviano, la solicitud de extradición del criminal prófugo ALEJANDRO SCHAYMAN KLEIN.
Firmar la petición en línea es PRESIONAR...!!
http://www.gopetition.com/ online/30578.html
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- Interés común - Creencias y causas
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- El calvario de Tamara: los detalles desconocidos del caso Schayman
Tenía poco más de cuatro meses cuando llegó en coma a la Clínica Las Condes. Ninguno de los 25 especialistas que la vio antes advirtió que no estaba enferma, sino que era cruelmente maltratada, lo que motivó una investigación por negligencia médica y una querella en contra de la clínica por haberla dado de alta cuando ya estaba en coma. Al día siguiente de confesar su autoría a los abogados que tomaron el caso cuando recién comenzaba, Alejandro Schayman, su padre, intentó suicidarse.
Tamara Priscilla Schayman Kychenthal nació el 12 de noviembre de 1995. Su madre tuvo un parto normal y su guagua no presentó ningún problema de salud; era absolutamente sana. Sin embargo, a los diez días fue llevada a la Clínica Las Condes, la misma donde nació, porque vomitaba y en sus deposiciones había rastros de sangre. Se pensó que podía tratarse de intolerancia a la lactosa, lo que fue descartado.
Tamara entró y salió de la misma clínica muchas veces hasta que, el 28 de marzo de 1996, a las 19:30, con cuatro meses y 16 días de edad, fue ingresada, en estado de coma y con peligro de muerte, al servicio de urgencia de la Las Condes. La llevaron sus padres Marianne Kychenthal Bab y Alejandro Schayman Klein. En el trayecto entre Martín de Zamora con Sebastián Elcano, donde vivía la familia, hasta Estoril, la guagua recibió respiración artificial de su progenitor, según consta en el sumario.
La niña arribó a la clínica con un daño irreversible, cercano a lo que se conoce como muerte cerebral. Después de seis días en que se le hicieron diversos exámenes y se revisaron otros que se le habían practicado con anterioridad, el centro asistencial interpuso una denuncia ante la Comisaría de Asuntos de la Familia por maltrato infantil. Tamara presentaba, fractura de cráneo, fracturas en la cuarta y quinta costilla derechas, fractura del húmero (hueso del antebrazo) derecho, fractura de fémur de ambas piernas, evidencias de hemorragia retiniana y lesiones perianales. También le faltaban uñitas.
El caso se hizo público el 17 de abril de 1996, cuando su padre Alejandro Schayman, un publicista de 33 años nacido en Argentina y adoptado por padres bolivianos, fue detenido por Investigaciones acusado de maltratar a su única hija. La jueza Olga Fernández, del Décimosegundo Juzgado del Crimen de Santiago, a los tres días lo sometió a proceso como presunto autor de parricidio frustrado.
Las imágenes del cuerpecito conectado a sondas y del rostro de delicados rasgos pero inerte de Tamara, calaron profundo en la sociedad chilena. La clínica permitió el ingreso de la prensa a la UTI pediátrica, lo que motivó una querella por infracción a la Ley de Abusos de Publicidad de la familia materna. Pero la reacción de solidaridad que despertaron esas imágenes fue tremenda: la clínica Las Condes recibió 40 llamados en una semana ofreciendo todo tipo de ayuda. Desde una familia y una mujer, quienes, por separado, pedían adoptar a la pequeña, sin importar el daño cerebral, hasta una abuelita que sólo quería tomarle la mano. Pañales, dinero para pagar la cuenta y remedios traídos desde Estados Unidos ofrecieron personas anónimas, impactadas por la terrible desgracia de una guagua que todavía no cumplía los cinco meses de vida. La clínica reconoció que nunca había visto una reacción igual y calificó el caso como "un terremoto social".
"Schayman torturó a Tamara"
Desde su internación en urgencia de Las Condes, Tamara vivió si se le puede llamar así en una clínica. A excepción de un día, porque fue dada de alta el tres de mayo del año 96, pero a la mañana siguiente debió ser rehospitalizada a raíz de un reflujo y otras complicaciones, esta vez en la Clínica Santa María. De allí salió sin vida el pasado 11 de junio. Tenía 6 años y 7 meses.
La pequeña permaneció siempre en estado neurovegetativo, desconectada del medio ambiente, con ventilación mecánica a través de traqueotomía y con gastrotostomía para su alimentación. Eso es lo que señala el breve comunicado de la Clínica Santa María, que prohibió a su personal referirse al caso.
La no-vida de Tamara transcurrió en compañía de su madre, quien la visitaba una o dos veces al día, de su abuelo Hans Kychenthal, su abuela Úrsula Bab y sus tíos Andrés y Miguel. La familia materna permaneció siempre junto a ella, hablándole, haciéndole cariño, cambiándole los pañales y celebrando sus cumpleaños, sin saber si la pequeña sentía o no el afecto que le prodigaban.
El acceso a la pieza de la UCEP (Unidad de Cuidados Especiales Pediátricos), que ocupaba Tamara, era restringido. Su padre jamás pisó el centro hospitalario una vez que salió de la cárcel en libertad condicional, porque los abogados de la madre pidieron una medida de protección ante un juzgado de menores para impedírselo. El sujeto fue visto rondando la Clínica Santa María y ésta le manifestó a la familia materna que no contaba con atribuciones legales para negar el acceso del padre a ver a su hija.
Schayman acaba de contratar a un nuevo abogado, Rolando Vio, un penalista egresado de la Universidad de La República, porque tras la muerte de la niña la figura de parricidio frustrado puede cambiar a parricidio consumado, lo que eleva la pena a 15 años y un día en su grado mínimo y presidio perpetuo en su grado máximo.
Pese a que el sujeto ha declarado en los últimos días su inocencia, tanto el Sename como la familia de la madre y el actual juez de la causa, José Luis Pérez Calaf, son categóricos en afirmar que existen pruebas suficientes para inculparlo.
Schayman en sus declaraciones ante el magistrado confesó que su hija le generaba sentimientos que no sabía explicar, que no sabía cómo tratarla, que su actuar con ella era brusco, que la apretaba produciéndole moretones en el estómago, tórax, espalda y pies que luego desaparecían. Admitió ser el autor de la lesión en la base de la lengua de la pequeña, que se calificó como úlcera, pero dijo que silenció su participación en los hechos cuando eran tratados como una posible enfermedad a la sangre. En relación a los episodios de hemorragias retinianas de la menor, acreditados médicamente y de origen traumático, aceptó que se produjeron después de haberla recibido en normal estado de salud y estando a solas con la menor. Sin embargo, Schayman no ahondó en por qué pasaba lo que pasaba, limitándose a sostener que a la niña se le producía una convulsión y estallaba en llanto.
Los dichos de Schayman, que forman parte del expediente de 800 fojas, son considerados una confesión parcial, porque él reconoce que las lesiones de la niña se producen cuando está a solas con él, pero no se declara culpable. Sin embargo, hay más pruebas que acreditan un maltrato infantil pocas visto en este país. "Lo que hizo el padre fue maltratar a la guagua con torturas de la más diversa índole. Se las inflingió con conocimiento de causa y sabiendo cómo hacerlo. Tanto así que fue capaz de engañar no sólo a su mujer, sino a más de 25 médicos que la examinaron, todos los cuales confundieron dichas torturas con una enfermedad llamada vasculitis", afirma el abogado Rodrigo Zegers, quien junto a su socio Patricio González Marín, asumió la defensa de Tamara en representación de su madre.
Una de las pruebas más feroces es el hallazgo de un bastón eléctrico en el departamento que habitaba Schayman con su mujer y su hija. "El bastón fue adquirido por Schayman en La casa del espía. Él le aplicó electricidad a la pequeña. También se encontró detrás de un calefactor un bate de béisbol con el que la golpeó", agrega Zegers, quien conoce de cerca el tema de la tortura, pues fue miembro de la Comisión Rettig y debió escuchar las confesiones de ex agentes de seguridad.
El abogado de Schayman, en tanto, dijo a El Sábado que "hubo negligencia o falta de cuidado de Marianne Kychenthal hacia su hija. Ella no trabajaba, estaba con post natal". Sin embargo, Rodrigo Zegeres asegura que Schayman trabajaba en su casa como independiente, por lo que pasaba mucho tiempo con la niña. Tamara era cuidada por dos nanas, una de día y otra de noche, y una enfermera, debido a sus problemas de salud. Las tres declararon nunca haber visto al padre agrediendo a la niña.
Contradiciendo la versión de Schayman, el abogado Zegers asegura que la madre regresó de su post natal al estudio Carey y Cía., donde se desempeñaba como secretaria de Alberto Eguiguren. Sus ex compañeras recuerdan que los problemas de salud de Tamara eran motivo frecuente de conversación. Lo que más le preocupaba eran los hematomas y las ampollas con sangre y manchitas rojas que aparecían y desaparecían, las que fueron atribuidas a la vasculitis. Como el problema persistió, una semana antes de caer en estado de coma, se realizó una junta de dermatólogos en la Clínica Las Condes para analizar el caso.
"Me acuerdo que decía que la iban a llevar a Estados Unidos", sostiene Paola Correa, secretaria del estudio, que conoció a Marianne en aquella época. Andrés Kychenthal, su hermano y reconocido oftalmólogo de la Clínica Alemana, dijo a El Sábado que él había pedido permiso dos semanas en su trabajo para llevar a su sobrina al Hospital de niños de Boston. No alcanzó, porque la niña cayó en coma.
"Odiaba lo que quería"
Cuando la Clínica Las Condes presentó la denuncia de maltrato, el entonces matrimonio Schayman Kychenthal recurrió al estudio Rivadeneira, Zegers y González en busca de asesoría profesional, ya que en su calidad de padres de la niña eran los primeros sospechosos.
Rodrigo Zegers y Patricio González escucharon a la pareja y luego se entrevistaron con cada uno por separado varias veces para conocer exactamente qué había pasado con Tamara. Zegers recuerda que en una de las sesiones con Schayman él estaba muy nervioso, transpiraba y se tomaba las manos continuamente. "A esas alturas, habíamos advertido que siempre que la menor presentaba una lesión era después de estar a solas con él. Le dijimos que pensara y que si tenía algo que decirnos volviera. Al día siguiente, muy temprano el hombre llegó solo a nuestras oficinas y dijo que tenía que contarnos algo", precisa Zegers.
El 10 de abril de 1996, Schayman frente a los dos abogados confesó que había maltratado a su hija, porque lo ponía nervioso y porque "odiaba lo que quería". Cuando su hija llegó a casa recién nacida se puso celoso y tenso por el amor y la atención que le prodigaban su mujer y sus suegros. Schayman relató a los abogados que no podía aceptar que Tamara durmiera bien en su cunita y que la despertaba de noche cuando su mujer dormía y la maltrataba, porque él no había tenido una infancia feliz. "Él no iba a permitir, nos dijo, que la niña fuera feliz, porque él lo había pasado mal", precisa Zegers.
Aquella mañana Schayman describió su actuar con la pequeña. "Contó que la bañaba y la enjabonaba bruscamente, lo que explica las lesiones perianales, que a veces la sentía como una muñeca de trapo y la zarandeaba. Le metía el dedo con fuerza en el paladar, donde también se acreditaron lesiones", sostiene Zegers, abatido. Existía, además, un juego que Schayman llamaba "el piloto" y que consistía en lanzar bruscamente a la pequeña hacia arriba y recogerla. "Le preguntamos si alguna vez se le había caído y asintió". En los baños que le daba, Tamara perdió algunas uñitas.
Tras cuatro horas de relato y cuando aún el sujeto no concluía, los abogados le dijeron "basta, no siga contando".
Esa confesión, que Schayman ha asegurado fue hecha bajo presión de los profesionales para proteger a su mujer Marianne, que estaba esperando en ese momento un segundo hijo suyo, forma parte del sumario. Y es así, porque el sujeto liberó a los abogados Zegers y González del secreto profesional un año más tarde. "Cuando nos autorizó para que entregáramos su confesión pedimos que lo hiciera asesorado por un abogado, porque era un tema muy delicado. Y lo hizo".
Lo que Schayman describió como "odiar lo que amaba" lo graficó con el caso de un perro poodle que tenía mientras estaba casado. "Contó que lo quería mucho y que en un arrebato lo tomó de las piernas y lo lanzó contra la pared. Lo mismo hizo con Tamara", afirma Patricio González. A su madre adoptiva, de origen judío, que falleció de cáncer óseo según publicó Las Últimas Noticias, Schayman le dibujaba swásticas cuando se enojaba con ella, sabiendo que sus abuelos adoptivos habían estado en un campo de concentración.
El hombre mostraba un alto grado de sadismo: "Le cantaba canciones nazis a su ex mujer, en circunstancias que ella es de origen judío al igual que él, y su película favorita era La lista de Schindler, porque, según él, disfrutaba con el sufrimiento de los judíos", sentencia Zegers.
Schayman alguna vez inventó que estaba enfermo. A la familia de un muy amigo suyo le hizo creer durante mucho tiempo que sufría de diabetes, por lo que siempre le preparaban platos especiales. Cuál no sería la sorpresa del amigo cuando se enteró por un hermano de Marianne que jamás había tenido diabetes y que en su casa comía de todo.
Schayman también confesó ante la Policía de Investigaciones, a la que le relató que golpeaba a la niña desde que tenía tres días, porque él había sido maltratado por su madre adoptiva.
En todo caso, ambas confesiones no tienen validez legal, pues son extrajudiciales. Es decir, no fueron efectuadas delante del juez.
"Tamara pudo salvarse"
Marianne Kychenthal, la madre, se enteró de la tragedia que vivió su hija por boca de su entonces marido. En la única entrevista que ha dado (a revista Caras) sostuvo que el día antes de que ella presentara la querella por lesiones gravísimas, "él me confesó en el jardín del edificio donde vivíamos su culpabilidad".
Del hecho quedó constancia, ya que el mismo Schayman, cuando confesó ante los abogados, les manifestó que el día anterior por primera vez había tratado de contarle a Marianne lo sucedido. Y autorizó a los abogados para que, una vez concluido el encuentro, le informaran a Marianne, cosa que hicieron no sólo con ella, sino con los abuelos que han costeado la defensa y el pago de los honorarios de la clínica. Ese día Marianne Kychenthal dejó el departamento que compartía con Schayman y se fue a vivir con sus padres.
Al día siguiente, el 11 de abril de 1996, los abogados que asumieron la defensa de Tamara presentaron una querella en contra de Schayman por lesiones gravísimas. El 18 de abril solicitaron su procesamiento como autor de parricidio frustrado.
Un hecho no revelado hasta ahora es que, al día siguiente de interponerse la querella, el 12 de abril de 1996, a las 22:00 horas, Alejandro Schayman Klein ingresó a la posta de urgencia del Hospital Salvador por intento frustrado de suicidio con medicamentos. El sujeto habría llamado a un amigo, quien, percatándose del mal estado de Schayman, hizo las diligencias necesarias para que fuera trasladado a la Posta. Según consta en el proceso, Schayman tenía un anterior intento de suicidio, en 1992, cuando pololeaba con Marianne Kychenthal. Con ella se casó en 1993.
Los dos peritajes psiquiátricos a los que fue sometido por especialistas del Instituto Médico Legal revelaron "un desorden de personalidad del tipo histero-paranoide inestable". Los exámenes establecen que el cuadro que presenta "no permite predecir riesgo o patología del tipo de la enajenación. Por lo anterior, su grado de peligrosidad y riesgo está dentro de los rangos que presentaría cualquier persona dentro del promedio".
Zegers explica que ese diagnóstico no afecta su imputabilidad. Es decir, no se lo considera un demente que pudiera estar exento de responsabilidad penal. Según Marcela Mella, la abogada del Sename que lleva el caso de Tamara, el proceder del agresor difiere de otros episodios de maltrato infantil. La niña no mostraba grandes moretones o lesiones que hicieran evidente la actuación de un tercero. Zegers coincide: "Schayman se preocupaba de no dejar huellas que lo inculparan, la maltrataba de tal manera que no sospecharan".
Por lo mismo y por la inexperiencia de los médicos que la trataton, Tamara fue diagnosticada erróneamente. "Siempre se la trató como si estuviera enferma. Cada vez que iba a un especialista distinto, pedían la ficha médica", acota el abogado. "Hubo inexperiencia de la clínica, porque si Tamara hubiese llegado al San Borja Arriarán o a otro hospital público habrían determinado que era maltrato", afirma su socio Patricio González.
Sin embargo, hubo oportunidad para que Tamara fuera pesquisada como un caso de maltrato infantil. Entre el 20 y 22 de marzo de 1996, una semana antes de ingresar a urgencia en coma, la pequeña fue hospitalizada en la Clínica Las Condes. Allí se le practicó una tomografía computarizada de cerebro (dos placas que contenían 40 imágenes), el día 20, y una resonancia nuclear magnética (seis placas con 116 imágenes) en el Instituto Radiológico Fleming, el día 21, que fueron consideradas normales por los radiólogos que despacharon ambos exámenes y por los médicos de la Clínica Las Condes.
Una segunda revisión de las imágenes, cuando Tamara ya estaba en estado de coma, reveló que "la niña presentaba una lesión de 16 centímetros en el cerebro. A nosotros nos asiste la convicción de que si en ese momento, cuando se tomaron los exámenes, se hubiera informado la fractura de cráneo se le habría salvado la vida, porque se habría descubierto que estaba siendo víctima de un delito y se habría hecho la denuncia. Pero eso no se detectó y se la dio de alta", afirma Zegers. Qué ironía: la resonancia y la tomografía sirvieron, en una segunda lectura, de base junto a otros exámenes para avalar la denuncia de maltrato hecha por la Clínica Las Condes.
Tamara tuvo otra segunda oportunidad. El 26 de marzo, dos días antes de ingresar en estado de coma a la Clínica Las Condes, fue vista en ese centro asistencial por el pediatra Eduardo Wolf. La niña presentaba convulsiones, pero el especialista las consideró "normales" y descartó su hospitalización, según consta en el sumario.
La pequeña regresó a su casa. El 28 de marzo salió a dar un paseo con su padre. "Fue el paseo de la muerte. Él regresó muy alterado, porque la niña apenas respiraba, lo que justificó que la llevara de urgencia junto a su madre a la Clínica Las Condes", afirma el abogado Zegers.
Investigan a los médicos
Tamara fue vista por 25 médicos de las más diversas especialidades y de distintas instituciones, siendo la Clínica Las Condes el centro de operaciones, ya que allí trabaja quien fuera su pediatra y médico de cabecera, Jacob Cohen.
Debido a la falta de un correcto diagnóstico, los abogados de Marianne solicitaron que se investigue si hubo o no negligencia médica de parte de todos los especialistas que revisaron a Tamara. La petición está incluida en la querella por lesiones gravísimas en contra de Schayman. Pero, además, existe una querella independiente contra la Clínica Las Condes por haber dado de alta a la niña cuando estaba en coma y tras lo cual debió ser ingresada a la UTI de la Clínica Santa María al día siguiente. En el proceso consta que el pediatra Carlos Hinzpeter, de la Clínica Las Condes, una semana antes de dar de alta a Tamara pidió una autorización por escrito al juzgado para entregarla a su madre o a la persona de la familia que la retire. "Tal declaración resulta sorprendente puesto que pareciera ser que se refiere a una menor en franca mejoría y sin complicaciones, pero olvida que se trata de una lactante en estado de coma", precisa Zegers. El que ocho días antes del alta efectiva, que ocurrió el 3 de mayo de 1996, el médico pidiera un permiso al tribunal para entregar a Tamara "trasluce una intención de querer deshacerse de la menor y una evidente muestra de descuido profesional. En otras palabras, la decisión de dar el alta estaba tomada una semana antes de su materialización", agrega el abogado.
Dicha acción judicial y la investigación por negligencia médica van mucho más atrasadas que la querella por parricidio frustrado. Todavía no se cierra el sumario, pese a los trece años de tramitación.
En el caso de la querella contra Schayman, el sumario se cerró el 2000. Pero, a raíz de una apelación del procesado, el expediente pasó a la Corte de Apelaciones, la que debe devolvérselo al juez José Luis Pérez Calaf para que decida si mantiene o revoca la libertad provisional que le otorgó la Corte de Apelaciones en diciembre de 1997, después de, al menos, tres negativas anteriores.
Schayman declaró a la prensa que vive en La Cisterna y, según su abogado, se mantiene con trabajos ocasionales. "Él logró rehacer su vida con una pareja. Ella es chilena. Deben llevar juntos entre seis meses y un año", precisa su abogado Rolando Vio.
A partir de la libertad de su ex marido, Marianne Kychenthal contrató guardias de seguridad, debido a que además de rondar la Clínica Santa María, Schayman fue visto en los alrededores de la plaza donde jugaba Tomás, el niño que Marianne esperaba al momento de destaparse la tragedia de su hija mayor. Tomás conoció a Tamara en la clínica y, según los abogados de la madre, habría sido adoptado por Claudio Paz Schkolnik, con quien Marianne se casó tras anularse legalmente de Schayman en 1998. Con Paz tiene un hijo. Otra decisión que deberá tomar el juez Pérez Calaf es resolver si acusa a Alejandro Schayman de parricidio consumado, ya que la niña murió. De ser así, los abogados de Marianne Kychenthal acusarán al procesado del mismo delito. La única preocupación que ronda en las oficinas de Zegers y González es que el Sename solicite la reapertura del sumario para modificar el auto de procesamiento de parricidio frustrado a consumado. "No queremos que la causa se siga dilatando. Si se reabre el sumario, se le otorga la oportunidad a Schayman para que vuelva a recurrir una vez que se cierre y van a pasar dos o tres años más para que el juez pueda acusar. La familia ya está cansada, quiere que se haga justicia y que la justicia sea lo más pronta posible".
De hecho, cuando el sumario se cerró hace dos años el Sename pidió su reapertura y solicitó al juez que sometiera a proceso a Marianne Kychenthal por su eventual participación no dolosa en el caso, a lo que el juez se negó. El Sename apeló y cuando Tamara murió, se desistió en un escrito de un par líneas.
Sin poder hablar ni acusar nunca a su agresor, Tamara murió el 11 de junio de 2002. En silencio. Inmóvil. Inocente.....
The Calvary of Tamara: unknown details of Schayman's Case ( 2002)
She was just over four months old when she arrived in coma to Clinica Las Condes. None of the 25 specialists, who had earlier treated her, realized that she was not sick, but instead cruelly mistreated. These facts led to an investigation for medical malpractice, and a lawsuit against the clinic for having discharged her from the hospital when she was in coma. One day after the confession to his two lawyers, who took the case when it started, Alejandro Schayman attempted suicide.
Tamara Priscilla Schayman Kychenthal was born on November 12, 1995. It was a normal childbirth and did not present any health problem. The baby was absolutely healthy. However, ten days after, she was taken to Clinica Las Condes ( where she was born) because she was vomiting and in her feces had traces of blood. It was thought that it could be intolerance to lactose, which was discarded.
Until March 28, 1996, at 19:30, Tamara entered and left the clinic many times. She was four months and 16 days old when she arrived to Emergency of Las Condes, and was hospitalized in coma, in danger of death. On the way to the clinic, her parents- Marianne Kychenthal Bab, and Alejandro Schayman Klein- were trying to reanimate her. According to the indictment, Tamara received artificial respiration from her father.
The girl arrived to the clinic with irreversible neurological damage, which is known as brain death. After six days- on which various examinations were made, and reviewed others that had been performed earlier- the hospital filed a complaint at the Commissioner of Family Affairs for child Abuse. Tamara had skull fracture, fractures in the fourth and fifth right ribs, fracture of the humerus (forearm bone), and femur fractures in both legs, evidence of retinal hemorrhage, perennial lesions, and loss of several nails.
The case was made public on April 17, 1996, when his father Alejandro Schayman- a 33 years old publicist, born in Argentina, and adopted by Bolivians - was arrested by the Police accused of mistreating his one child. After three days, Olga Fernandez- Judge of the Twelfth Criminal Court of Santiago processed Schayman as presumed perpetrator of frustrated parricide.
The images of the Tamara's little body connected to probes, and of her delicate, but inert facial features, impacted deep into Chilean society. The clinic allowed the entry of the press to the pediatric ICU, which led to a lawsuit for infringement of the Law on Public Abuses filed by the maternal family. But the reaction of solidarity that such images aroused, was tremendous: Las Condes Clinic received 40 phones-calls in a week, offering any kind of assistance: From a family and a woman who- separately- asked to take the little one in adoption, regardless of brain damage..To a grandmother who only wanted to take the baby´s hands. Diapers, money to pay the bill, and medicines brought from United States were offered by anonymous persons, affected by the terrible misfortune of a baby who had not reached yet the five months of age. The clinic admitted that it had never seen a reaction like that, and described it as "a social earthquake."
"Schayman tortured Tamara"
Since Tamara was hospitalized in Las Condes, she lived- (if it can be called life)- in a clinic. Except for one day, May 3, 96, that she was discharged from the clinic. But the morning after, was hospitalized again, due reflux and other complications. This time the baby was admitted to Clinica Santa Maria. There she died, on June 22, 2002. She was 6 years and 7 months.
Tamara remained always in neurovegetative state, disconnected from the environment, with mechanical ventilation by tracheotomy, and gastrostomy for nutritional support. That was what it said the brief message release from the Clinic Santa Maria, which forbade its staff to refer to this case.
Non-life of Tamara passed in the company of her mother- who visited her once or twice time per day, there were also, her grandfather Hans Kychenthal, her grandmother Úrsula Bab, and her uncles Andrés and Miguel. The maternal family stayed always with her- talking, caressing, changing diapers and celebrating her birthday, not knowing whether the baby girl felt their affection or not.
Access to Tamara's room at the UCEP (Pediatric Special Care Unit), was restricted. Her father never reached the hospital after he was released from prison on parole, because the mother's lawyers asked the court for a measure of protection... Schayman was seen near the Clinic Santa Maria, he protested, saying the family did not had legal authority to deny him access to visit his daughter.
Schayman hired a new lawyer- Rolando Vio, a criminal lawyer - graduated from the University of La República, because after the death of the girl, the legal figure changed from frustrated parricide to committed parricide, which increased the penalty from minimum 15 years and one day in jail, to life imprisonment.
Although the criminal changed his version, and declared himself as innocent, Sename (National Child's Service), the maternal family, and the current judge- José Luis Pérez Calaf, were categorical in stating that it had existed enough evidence to indict him.
In his statements to the judge, Schayman confessed that his daughter made him feel strange, that he couldn't explain it. He declared that he did not know how to treat the baby; that his acts were rude to her, that he pressed the baby causing bruises in her stomach, chest, back and feet, that then disappeared. He admitted being the perpetrator of the baby´s wounds at the base of the tongue, which was described as sore, but he silenced his participation in the events when it was treated as a possible disease of the blood. In relation to the episodes of retinal hemorrhages of the baby, medically accredited as caused by trauma, he accepted having received Tamara in normal conditions, and that the damages only happened when he was alone with the child.
However, Schayman did not go deeper into why and how it happened, and just said that when he took the baby, she suddenly became convulsive and cried. Schayman's confession- that is a part of the dossier of 800 pages, are considered a partial confession, because he recognized that injuries occurred when the child was alone with him, but he did not plead guilty.
However, there was more evidence of a child abuse as it had never seen before in this country. "The father was abusing the baby, and tortured her using many and various methods. He did it on purpose; he had information and knew exactly how to do it. He not only lied to his wife, he also cheated the 25 doctors who treated her, and that confused these tortures with a disease called vasculitis", said the lawyer Rodrigo Zegers, who along with his partner Patricio González Marín, assumed the defense of Tamara on behalf of her mother.
One of the most brutal evidence was the finding of an electric pole at Schayman's apartment where he lived with his wife and daughter. "The cane was acquired by Schayman at "the spy house". He used electricity in the baby's body. We also found behind a heater a baseball bat used to beat her", added Zegers, who knew about the topic of torture because he was a member of the Rettig Commission (for Human Rights in Chile), and had to hear the confessions of former security agents.
Meanwhile, Schayman's lawyer said that "there was negligence or lack of care from Marianne Kychenthal towards her daughter. She did not work; she was using the benefit of postnatal." However, Rodrigo Zeger said that Schayman worked at home as independent, so he spent long time with the child.
Tamara was cared for by two nannies- one on day and one on night- and a nurse, because of her health problems. The three women reported that they had never seen the father assault the child.
Contradicting the version of Schayman, Zegers said that the mother returned from postnatal to her job at Carey y Cia., where she worked as secretary for Alberto Eguiguren. Her colleagues reminded that health problems of Tamara were a frequent cause of conversation. She was very worried about the bruises, blood blisters and red spots appearing and disappearing, which were attributed to vasculitis. As the problem persisted- one week before falling into a coma- it was called to a meeting of dermatologists in Las Condes Clinic to discuss the case.
"I remember she said that the child would be taken to the United States", said Paola Correa, secretary of the bureau, who met Marianne at work. Her brother Andrés Kychenthal- a renowned ophthalmologist of Clínica Alemana, said that he had requested permission for two weeks from his job, to bring her niece to Children's Hospital of Boston. He never reached it; the girl fell into a coma before that.
"He hated what he loved"
When Las Condes Clinic filed the complaint of abuse, the Schaymans´ went to Rivadeneira, Zegers & González Bureau, asking for professional advice, because as parents of the girl they were the first suspects.
Rodrigo Zegers, and Patricio Gonzalez listened to the couple, then interviewed them separately, several times, to know exactly what had happened to Tamara. Zegers said that in one of the sessions with Schayman he seemed very nervous, he was sweating, and rubbed his hands continuously. "At that point, we had acknowledged that the child always appeared injured after being alone with him. We told him to think, if he had something to tell us, he could come back to our office.
Early next day, he came to our office and said that he had something to tell us", said Zegers.
On April 10, 1996, Schayman confessed to the lawyers that he had abused his daughter, because she made him nervous, and because "he hated what he loved." When his newborn daughter came home, he became jealous and uptight for the love and attention the baby received from his wife and relatives. Schayman told the lawyers that he could not accept that Tamara slept well in her cradle. And in the night, when his wife was sleeping he mistreated the child, because he had not had a happy childhood. "He would not allow- he told us- she being happy, because he had some rough times ", said Zegers sadly.
That morning, Schayman described the facts: "He bathed her, and rubbed her hardly with soap, which explains the perianal lesions. He felt she was like a rag doll and shook her strongly. He stuck his finger in her mouth, and pressed it with force, where also injuries were found", said Zegers. There was also a game that Schayman called "the pilot", it was to throw the baby up brusquely and pick her on the air. "We asked if she ever felt down, and he nodded." When he was bathing her, she lost some nails.
After four hours of story, and when Schayman was not yet concluded, the lawyers told him "enough don’t continue."
This confession- which Schayman has assured was made by pressure from the lawyers, to protect his wife Marianne, who was pregnant for second time, and waiting a son of him- made part of the investigation.
One year later, Schayman released the lawyers- Zegers and Gonzalez, from professional secrecy. "When we were allowed to deliver his confession, we told him that he should be advised by a lawyer, because it was a very sensitive issue, and he did it.
“What Schayman described as “to hate what he loved", was illustrated with the case of a poodle dog he had while he was married.”He told us that he loved the dog very much, but one day he got mad, took the dog by its legs and threw it against the wall. The same he did with Tamara", said Patricio Gonzalez.
When Schayman got mad with his adoptive mother, of Jewish roots- who died of bone cancer, according to what was published earlier- he drew "swastikas" to her, knowing that his adoptive grandparents had been in a concentration camp.
The man showed a high degree of sadism: "He sang Nazi songs to his ex-wife; under the circumstances she is Jewish just like him. And his favorite movie was Schindler's List, because he said, enjoyed the suffering of the Jews", said Zegers.
Schayman sometimes invented he was sick. For a long time, he made believe to the family of a close friend that he had diabetes, so they always prepared special dishes for him. They were very surprised, when the brother of Marianne told them that Schayman had never been sick, and that he ate normal food at his home.
Schayman also confessed to the Police Department, that he struck his daughter since she was three days old, because he had been mistreated by his adoptive mother. In any case, both confessions have no legal validity, because they were not made in front of a judge.
"Tamara could had been saved"
Marianne Kychenthal knew of the tragedy experienced by his daughter, from her ex- husband's lips. In the only interview she gave (to magazine Caras), said that the day before she submitted the complaint against him for severe injuries, "he told me in the garden of the building where we lived, he was guilty."
This fact was confirmed the day he confessed to the lawyers his participation on Tamara's mishandling, he told them that the they before, for first time, he told his wife about the facts. And he allowed the lawyers to report the confession to his wife. The lawyers reported not just to Marianne, but also to her parents, who were paying the cost of the defense, and the cost of the clinic. This day, Marianne Kychenthal left the apartment she shared with Schayman, and moved with her parents.
Next day, on April 11, 1996, the lawyers who acted in defense of Tamara, filed a lawsuit against Schayman for severe injuries. On April 18, they demanded his prosecution as perpetrator of frustrated parricide.
It was known later, that on April 12, 1996, at 22:00- the day after complaint- Alejandro Schayman arrived to Emergency of Salvador Hospital, due an unsuccessful suicide attempt with drugs. Schayman might have called a friend, who noticed the bad state of Schayman, and took the necessary steps to take him to the hospital. According to the process, Schayman had a previous suicide attempt in 1992, when he was Marianne´s boyfriend. They were married on 1993.
The two psychiatric examinations of Schayman, which were performed by specialists of the Medical Legal Institute, revealed a "personality disorder of unstable paranoid-hysterical type"."The examinations establish that the clinical state of the subject "does not indicate risk or pathology of the type of distraction. Therefore, the degree of danger and risk is within average ranges that any person would display."
Zegers explained that this diagnosis did not affect his accountability. It meant, he was not considered a lunatic, who could be exempt from criminal liability.
According to Marcela Mella- lawyer of Sename which was part of the defense for Tamara- the attacker's conduct differed from other episodes of child abuse. The girl did not show big injuries or bruises to make clear the actions of third parties. Zegers agreed: "Schayman was concerned not to leave tracks that would implicate him. He mistreated her in a way that would not arouse suspicions."
Therefore, and due the inexperience of the doctors who treated her, Tamara was misdiagnosed. "She was always treated as if she was sick. Every time she visited a different specialist, they request the medical record," said the lawyer. "There was inexperience of the clinic, because if Tamara had arrived at San Borja Arriarán or another public hospital, they would have determined that she was abused," said his partner Patrick Gonzalez.
However, there was an opportunity for the case to be investigated as child abuse Between March 20 and 22, 1996, one week before she was hospitalized in coma, she was hospitalized at Clinica Las Condes. There, on the 20 , a computerized tomography of her brain was performed (two plates that contained 40 images). And on the 21, at Radiological Institute Fleming, a nuclear magnetic resonance was performed (six plates with 116 images). Both results were considered normal by the radiologists who analyzed them, also by the doctors of Las Condes.
A second review of the images (when Tamara was in a coma) revealed that "the girl had a wound of 16 cm in the brain. We are convicted, that if at this time- when the examinations were performed, a fractured skull would have been reported , it would have saved her life, alerting that she was being victim of abuses, a complain would have been made. But this was not detected and she was sent home," said Zegers. What an irony: on a second reading, the resonance and tomography were used, as well as other examinations, to substantiate the allegation of abuse made by Clínica Las Condes.
Tamara had a second chance.
On March 26, two days before she arrived in coma to Clinica Las Condes, was examined at this hospital by the pediatrician Eduardo Wolf. The child had convulsions, but these were considered as "normal" by the doctor, and dismissed her hospitalization- as it is recorded in the summary.
The little one returned to her home. On March 28, she was taken out by his father to a walk. "It was the walk of death. Schayman came back very upset because the little girl barely breathes, which urged both parents to take immediately the baby to Clinic." said Zegers.
Doctors investigated
Tamara was seen by 25 physicians from different specialties and different institutions, Clinica Las Condes was the center of operations, because of their pediatrician and family doctor, Jacob Cohen who worked there..
Due to the lack of a correct diagnosis, Marianne asked lawyers to investigate whether there was negligence on the part of all medical experts who assisted Tamara. The request was included in the complaint for severe injuries against Schayman. But then, there was a separate lawsuit against Las Condes Clinic for having discharged the girl when she was in coma and then the next day had to be admitted to the ICU of the Clinic Santa Maria.
In the process, was on record, that the pediatrician Carlos Hinzpeter of Clínica Las Condes, a week before discharging Tamara, requested written authorization to the court, for handling her back to her mother or some person of the family. "Such a statement was surprising because it seemed to refer as if the minor was in great improvement and without complications, but forgot that it was an infant in a coma," said Zegers. The eight days prior to actual discharge, which occurred on May 3, 1996, the doctor asked a court for permission to surrender Tamara "transpired an intention of wanting to get rid of the child and a clear example of professional negligence. In other words, the decision to discharge was taken a week before its materialization, "added the lawyer.
This prosecution and the investigation of medical malpractice was far backward of the complaint for frustrated parricide. In the case of complaint against Schayman, the summary was closed on 2000. But following an appeal of the defendant, the case went to the Court of Appeals, which returned to judge José Luis Pérez Calaf who decided to maintain bail granted by the Court of Appeals in December 1997, after at least three previous negatives.
Schayman told the press that he lived in La Cisterna, and according to his lawyer, remained with odd jobs. "He managed to rebuild his life with a new couple. She is Chilean. They have been together between six months to one year," said his lawyer Rolando Vio.
Since the release of her husband, Marianne Kychenthal hired security guards because he was seen haunting the Clinic Santa Maria, also was seen around the square where Thomas played, the kid Marianne expected when the tragedy uncovered. Thomas met Tamara at the clinic and according to Marianne´s lawyers, was adopted by Claudio Paz Schkolnik, whom she married, after legally divorcing from Schayman in 1998. She has a new son with Paz.
Another decision to should be taken by judge Perez Calaf was whether he indicted Schayman of accomplished parricide , because the girl had died. If so, Marianne Kychenthal lawyers would accuse the accused of the same crime. The only concern that circled the office of Zegers and Gonzalez was that Sename had requested the reopening of the case, to amend the indictment of frustrated parricide to accomplished one. "We do not want to cause further delay. If it reopens the file, it gives Schayman the opportunity to recourse once is closed and will take two or three years more for the judge's accusation. The family is already tired, they want justice to be done, and that justice is as early as possible."
In fact, when the file was closed in 2000, Sename asked the judge to reopen the case to submit to trial Marianne Kychenthal, for willful participation in the case, which judge refused. Sename appealed, and when Tamara died they gave up, sending a letter with a couple of lines.
Unable to speak or not to accuse her offender, Tamara died in June 11, 2002... In silence. Motionless. Innocent.
(ver menos)El calvario de Tamara: los detalles desconocidos del caso Schayman
Tenía poco más de cuatro meses cuando llegó en coma a la Clínica Las Condes. Ninguno de los 25 especialistas que la vio antes advirtió que no estaba enferma, sino que era cruelmente maltratada, lo que motivó una investigación por negligencia médica y una querella en contra de la clínica por haberla dado de alta cuando ya estaba en coma. Al día siguiente de confesar su autoría a los abogados que tomaron el caso cuando recién... (ver más) - Privacidad:
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Urgent extradition from Bolivia to Chile of Alejandro Schayman Klein, condemned to Life in Jail Peti
26 de diciembre de 2009 22:23
Caso de Daniel Maldonado provocó aumento de denuncias de violencia intrafamiliar - Cooperativa.cl
26 de diciembre de 2009 6:38
www.poderjudicial.cl
16 de diciembre de 2009 22:45
Información básica
- Nombre:
- JUSTICIA PARA TAMARITA = JUSTICE FOR BABY TAMARA
- Categoría:
- Interés común - Creencias y causas
- Descripción:
- El calvario de Tamara: los detalles desconocidos del caso Schayman
Tenía poco más de cuatro meses cuando llegó en coma a la Clínica Las Condes. Ninguno de los 25 especialistas que la vio antes advirtió que no estaba enferma, sino que era cruelmente maltratada, lo que motivó una investigación por negligencia médica y una querella en contra de la clínica por haberla dado de alta cuando ya estaba en coma. Al día siguiente de confesar su autoría a los abogados que tomaron el caso cuando recién comenzaba, Alejandro Schayman, su padre, intentó suicidarse.
Tamara Priscilla Schayman Kychenthal nació el 12 de noviembre de 1995. Su madre tuvo un parto normal y su guagua no presentó ningún problema de salud; era absolutamente sana. Sin embargo, a los diez días fue llevada a la Clínica Las Condes, la misma donde nació, porque vomitaba y en sus deposiciones había rastros de sangre. Se pensó que podía tratarse de intolerancia a la lactosa, lo que fue descartado.
Tamara entró y salió de la misma clínica muchas veces hasta que, el 28 de marzo de 1996, a las 19:30, con cuatro meses y 16 días de edad, fue ingresada, en estado de coma y con peligro de muerte, al servicio de urgencia de la Las Condes. La llevaron sus padres Marianne Kychenthal Bab y Alejandro Schayman Klein. En el trayecto entre Martín de Zamora con Sebastián Elcano, donde vivía la familia, hasta Estoril, la guagua recibió respiración artificial de su progenitor, según consta en el sumario.
La niña arribó a la clínica con un daño irreversible, cercano a lo que se conoce como muerte cerebral. Después de seis días en que se le hicieron diversos exámenes y se revisaron otros que se le habían practicado con anterioridad, el centro asistencial interpuso una denuncia ante la Comisaría de Asuntos de la Familia por maltrato infantil. Tamara presentaba, fractura de cráneo, fracturas en la cuarta y quinta costilla derechas, fractura del húmero (hueso del antebrazo) derecho, fractura de fémur de ambas piernas, evidencias de hemorragia retiniana y lesiones perianales. También le faltaban uñitas.
El caso se hizo público el 17 de abril de 1996, cuando su padre Alejandro Schayman, un publicista de 33 años nacido en Argentina y adoptado por padres bolivianos, fue detenido por Investigaciones acusado de maltratar a su única hija. La jueza Olga Fernández, del Décimosegundo Juzgado del Crimen de Santiago, a los tres días lo sometió a proceso como presunto autor de parricidio frustrado.
Las imágenes del cuerpecito conectado a sondas y del rostro de delicados rasgos pero inerte de Tamara, calaron profundo en la sociedad chilena. La clínica permitió el ingreso de la prensa a la UTI pediátrica, lo que motivó una querella por infracción a la Ley de Abusos de Publicidad de la familia materna. Pero la reacción de solidaridad que despertaron esas imágenes fue tremenda: la clínica Las Condes recibió 40 llamados en una semana ofreciendo todo tipo de ayuda. Desde una familia y una mujer, quienes, por separado, pedían adoptar a la pequeña, sin importar el daño cerebral, hasta una abuelita que sólo quería tomarle la mano. Pañales, dinero para pagar la cuenta y remedios traídos desde Estados Unidos ofrecieron personas anónimas, impactadas por la terrible desgracia de una guagua que todavía no cumplía los cinco meses de vida. La clínica reconoció que nunca había visto una reacción igual y calificó el caso como "un terremoto social".
"Schayman torturó a Tamara"
Desde su internación en urgencia de Las Condes, Tamara vivió si se le puede llamar así en una clínica. A excepción de un día, porque fue dada de alta el tres de mayo del año 96, pero a la mañana siguiente debió ser rehospitalizada a raíz de un reflujo y otras complicaciones, esta vez en la Clínica Santa María. De allí salió sin vida el pasado 11 de junio. Tenía 6 años y 7 meses.
La pequeña permaneció siempre en estado neurovegetativo, desconectada del medio ambiente, con ventilación mecánica a través de traqueotomía y con gastrotostomía para su alimentación. Eso es lo que señala el breve comunicado de la Clínica Santa María, que prohibió a su personal referirse al caso.
La no-vida de Tamara transcurrió en compañía de su madre, quien la visitaba una o dos veces al día, de su abuelo Hans Kychenthal, su abuela Úrsula Bab y sus tíos Andrés y Miguel. La familia materna permaneció siempre junto a ella, hablándole, haciéndole cariño, cambiándole los pañales y celebrando sus cumpleaños, sin saber si la pequeña sentía o no el afecto que le prodigaban.
El acceso a la pieza de la UCEP (Unidad de Cuidados Especiales Pediátricos), que ocupaba Tamara, era restringido. Su padre jamás pisó el centro hospitalario una vez que salió de la cárcel en libertad condicional, porque los abogados de la madre pidieron una medida de protección ante un juzgado de menores para impedírselo. El sujeto fue visto rondando la Clínica Santa María y ésta le manifestó a la familia materna que no contaba con atribuciones legales para negar el acceso del padre a ver a su hija.
Schayman acaba de contratar a un nuevo abogado, Rolando Vio, un penalista egresado de la Universidad de La República, porque tras la muerte de la niña la figura de parricidio frustrado puede cambiar a parricidio consumado, lo que eleva la pena a 15 años y un día en su grado mínimo y presidio perpetuo en su grado máximo.
Pese a que el sujeto ha declarado en los últimos días su inocencia, tanto el Sename como la familia de la madre y el actual juez de la causa, José Luis Pérez Calaf, son categóricos en afirmar que existen pruebas suficientes para inculparlo.
Schayman en sus declaraciones ante el magistrado confesó que su hija le generaba sentimientos que no sabía explicar, que no sabía cómo tratarla, que su actuar con ella era brusco, que la apretaba produciéndole moretones en el estómago, tórax, espalda y pies que luego desaparecían. Admitió ser el autor de la lesión en la base de la lengua de la pequeña, que se calificó como úlcera, pero dijo que silenció su participación en los hechos cuando eran tratados como una posible enfermedad a la sangre. En relación a los episodios de hemorragias retinianas de la menor, acreditados médicamente y de origen traumático, aceptó que se produjeron después de haberla recibido en normal estado de salud y estando a solas con la menor. Sin embargo, Schayman no ahondó en por qué pasaba lo que pasaba, limitándose a sostener que a la niña se le producía una convulsión y estallaba en llanto.
Los dichos de Schayman, que forman parte del expediente de 800 fojas, son considerados una confesión parcial, porque él reconoce que las lesiones de la niña se producen cuando está a solas con él, pero no se declara culpable. Sin embargo, hay más pruebas que acreditan un maltrato infantil pocas visto en este país. "Lo que hizo el padre fue maltratar a la guagua con torturas de la más diversa índole. Se las inflingió con conocimiento de causa y sabiendo cómo hacerlo. Tanto así que fue capaz de engañar no sólo a su mujer, sino a más de 25 médicos que la examinaron, todos los cuales confundieron dichas torturas con una enfermedad llamada vasculitis", afirma el abogado Rodrigo Zegers, quien junto a su socio Patricio González Marín, asumió la defensa de Tamara en representación de su madre.
Una de las pruebas más feroces es el hallazgo de un bastón eléctrico en el departamento que habitaba Schayman con su mujer y su hija. "El bastón fue adquirido por Schayman en La casa del espía. Él le aplicó electricidad a la pequeña. También se encontró detrás de un calefactor un bate de béisbol con el que la golpeó", agrega Zegers, quien conoce de cerca el tema de la tortura, pues fue miembro de la Comisión Rettig y debió escuchar las confesiones de ex agentes de seguridad.
El abogado de Schayman, en tanto, dijo a El Sábado que "hubo negligencia o falta de cuidado de Marianne Kychenthal hacia su hija. Ella no trabajaba, estaba con post natal". Sin embargo, Rodrigo Zegeres asegura que Schayman trabajaba en su casa como independiente, por lo que pasaba mucho tiempo con la niña. Tamara era cuidada por dos nanas, una de día y otra de noche, y una enfermera, debido a sus problemas de salud. Las tres declararon nunca haber visto al padre agrediendo a la niña.
Contradiciendo la versión de Schayman, el abogado Zegers asegura que la madre regresó de su post natal al estudio Carey y Cía., donde se desempeñaba como secretaria de Alberto Eguiguren. Sus ex compañeras recuerdan que los problemas de salud de Tamara eran motivo frecuente de conversación. Lo que más le preocupaba eran los hematomas y las ampollas con sangre y manchitas rojas que aparecían y desaparecían, las que fueron atribuidas a la vasculitis. Como el problema persistió, una semana antes de caer en estado de coma, se realizó una junta de dermatólogos en la Clínica Las Condes para analizar el caso.
"Me acuerdo que decía que la iban a llevar a Estados Unidos", sostiene Paola Correa, secretaria del estudio, que conoció a Marianne en aquella época. Andrés Kychenthal, su hermano y reconocido oftalmólogo de la Clínica Alemana, dijo a El Sábado que él había pedido permiso dos semanas en su trabajo para llevar a su sobrina al Hospital de niños de Boston. No alcanzó, porque la niña cayó en coma.
"Odiaba lo que quería"
Cuando la Clínica Las Condes presentó la denuncia de maltrato, el entonces matrimonio Schayman Kychenthal recurrió al estudio Rivadeneira, Zegers y González en busca de asesoría profesional, ya que en su calidad de padres de la niña eran los primeros sospechosos.
Rodrigo Zegers y Patricio González escucharon a la pareja y luego se entrevistaron con cada uno por separado varias veces para conocer exactamente qué había pasado con Tamara. Zegers recuerda que en una de las sesiones con Schayman él estaba muy nervioso, transpiraba y se tomaba las manos continuamente. "A esas alturas, habíamos advertido que siempre que la menor presentaba una lesión era después de estar a solas con él. Le dijimos que pensara y que si tenía algo que decirnos volviera. Al día siguiente, muy temprano el hombre llegó solo a nuestras oficinas y dijo que tenía que contarnos algo", precisa Zegers.
El 10 de abril de 1996, Schayman frente a los dos abogados confesó que había maltratado a su hija, porque lo ponía nervioso y porque "odiaba lo que quería". Cuando su hija llegó a casa recién nacida se puso celoso y tenso por el amor y la atención que le prodigaban su mujer y sus suegros. Schayman relató a los abogados que no podía aceptar que Tamara durmiera bien en su cunita y que la despertaba de noche cuando su mujer dormía y la maltrataba, porque él no había tenido una infancia feliz. "Él no iba a permitir, nos dijo, que la niña fuera feliz, porque él lo había pasado mal", precisa Zegers.
Aquella mañana Schayman describió su actuar con la pequeña. "Contó que la bañaba y la enjabonaba bruscamente, lo que explica las lesiones perianales, que a veces la sentía como una muñeca de trapo y la zarandeaba. Le metía el dedo con fuerza en el paladar, donde también se acreditaron lesiones", sostiene Zegers, abatido. Existía, además, un juego que Schayman llamaba "el piloto" y que consistía en lanzar bruscamente a la pequeña hacia arriba y recogerla. "Le preguntamos si alguna vez se le había caído y asintió". En los baños que le daba, Tamara perdió algunas uñitas.
Tras cuatro horas de relato y cuando aún el sujeto no concluía, los abogados le dijeron "basta, no siga contando".
Esa confesión, que Schayman ha asegurado fue hecha bajo presión de los profesionales para proteger a su mujer Marianne, que estaba esperando en ese momento un segundo hijo suyo, forma parte del sumario. Y es así, porque el sujeto liberó a los abogados Zegers y González del secreto profesional un año más tarde. "Cuando nos autorizó para que entregáramos su confesión pedimos que lo hiciera asesorado por un abogado, porque era un tema muy delicado. Y lo hizo".
Lo que Schayman describió como "odiar lo que amaba" lo graficó con el caso de un perro poodle que tenía mientras estaba casado. "Contó que lo quería mucho y que en un arrebato lo tomó de las piernas y lo lanzó contra la pared. Lo mismo hizo con Tamara", afirma Patricio González. A su madre adoptiva, de origen judío, que falleció de cáncer óseo según publicó Las Últimas Noticias, Schayman le dibujaba swásticas cuando se enojaba con ella, sabiendo que sus abuelos adoptivos habían estado en un campo de concentración.
El hombre mostraba un alto grado de sadismo: "Le cantaba canciones nazis a su ex mujer, en circunstancias que ella es de origen judío al igual que él, y su película favorita era La lista de Schindler, porque, según él, disfrutaba con el sufrimiento de los judíos", sentencia Zegers.
Schayman alguna vez inventó que estaba enfermo. A la familia de un muy amigo suyo le hizo creer durante mucho tiempo que sufría de diabetes, por lo que siempre le preparaban platos especiales. Cuál no sería la sorpresa del amigo cuando se enteró por un hermano de Marianne que jamás había tenido diabetes y que en su casa comía de todo.
Schayman también confesó ante la Policía de Investigaciones, a la que le relató que golpeaba a la niña desde que tenía tres días, porque él había sido maltratado por su madre adoptiva.
En todo caso, ambas confesiones no tienen validez legal, pues son extrajudiciales. Es decir, no fueron efectuadas delante del juez.
"Tamara pudo salvarse"
Marianne Kychenthal, la madre, se enteró de la tragedia que vivió su hija por boca de su entonces marido. En la única entrevista que ha dado (a revista Caras) sostuvo que el día antes de que ella presentara la querella por lesiones gravísimas, "él me confesó en el jardín del edificio donde vivíamos su culpabilidad".
Del hecho quedó constancia, ya que el mismo Schayman, cuando confesó ante los abogados, les manifestó que el día anterior por primera vez había tratado de contarle a Marianne lo sucedido. Y autorizó a los abogados para que, una vez concluido el encuentro, le informaran a Marianne, cosa que hicieron no sólo con ella, sino con los abuelos que han costeado la defensa y el pago de los honorarios de la clínica. Ese día Marianne Kychenthal dejó el departamento que compartía con Schayman y se fue a vivir con sus padres.
Al día siguiente, el 11 de abril de 1996, los abogados que asumieron la defensa de Tamara presentaron una querella en contra de Schayman por lesiones gravísimas. El 18 de abril solicitaron su procesamiento como autor de parricidio frustrado.
Un hecho no revelado hasta ahora es que, al día siguiente de interponerse la querella, el 12 de abril de 1996, a las 22:00 horas, Alejandro Schayman Klein ingresó a la posta de urgencia del Hospital Salvador por intento frustrado de suicidio con medicamentos. El sujeto habría llamado a un amigo, quien, percatándose del mal estado de Schayman, hizo las diligencias necesarias para que fuera trasladado a la Posta. Según consta en el proceso, Schayman tenía un anterior intento de suicidio, en 1992, cuando pololeaba con Marianne Kychenthal. Con ella se casó en 1993.
Los dos peritajes psiquiátricos a los que fue sometido por especialistas del Instituto Médico Legal revelaron "un desorden de personalidad del tipo histero-paranoide inestable". Los exámenes establecen que el cuadro que presenta "no permite predecir riesgo o patología del tipo de la enajenación. Por lo anterior, su grado de peligrosidad y riesgo está dentro de los rangos que presentaría cualquier persona dentro del promedio".
Zegers explica que ese diagnóstico no afecta su imputabilidad. Es decir, no se lo considera un demente que pudiera estar exento de responsabilidad penal. Según Marcela Mella, la abogada del Sename que lleva el caso de Tamara, el proceder del agresor difiere de otros episodios de maltrato infantil. La niña no mostraba grandes moretones o lesiones que hicieran evidente la actuación de un tercero. Zegers coincide: "Schayman se preocupaba de no dejar huellas que lo inculparan, la maltrataba de tal manera que no sospecharan".
Por lo mismo y por la inexperiencia de los médicos que la trataton, Tamara fue diagnosticada erróneamente. "Siempre se la trató como si estuviera enferma. Cada vez que iba a un especialista distinto, pedían la ficha médica", acota el abogado. "Hubo inexperiencia de la clínica, porque si Tamara hubiese llegado al San Borja Arriarán o a otro hospital público habrían determinado que era maltrato", afirma su socio Patricio González.
Sin embargo, hubo oportunidad para que Tamara fuera pesquisada como un caso de maltrato infantil. Entre el 20 y 22 de marzo de 1996, una semana antes de ingresar a urgencia en coma, la pequeña fue hospitalizada en la Clínica Las Condes. Allí se le practicó una tomografía computarizada de cerebro (dos placas que contenían 40 imágenes), el día 20, y una resonancia nuclear magnética (seis placas con 116 imágenes) en el Instituto Radiológico Fleming, el día 21, que fueron consideradas normales por los radiólogos que despacharon ambos exámenes y por los médicos de la Clínica Las Condes.
Una segunda revisión de las imágenes, cuando Tamara ya estaba en estado de coma, reveló que "la niña presentaba una lesión de 16 centímetros en el cerebro. A nosotros nos asiste la convicción de que si en ese momento, cuando se tomaron los exámenes, se hubiera informado la fractura de cráneo se le habría salvado la vida, porque se habría descubierto que estaba siendo víctima de un delito y se habría hecho la denuncia. Pero eso no se detectó y se la dio de alta", afirma Zegers. Qué ironía: la resonancia y la tomografía sirvieron, en una segunda lectura, de base junto a otros exámenes para avalar la denuncia de maltrato hecha por la Clínica Las Condes.
Tamara tuvo otra segunda oportunidad. El 26 de marzo, dos días antes de ingresar en estado de coma a la Clínica Las Condes, fue vista en ese centro asistencial por el pediatra Eduardo Wolf. La niña presentaba convulsiones, pero el especialista las consideró "normales" y descartó su hospitalización, según consta en el sumario.
La pequeña regresó a su casa. El 28 de marzo salió a dar un paseo con su padre. "Fue el paseo de la muerte. Él regresó muy alterado, porque la niña apenas respiraba, lo que justificó que la llevara de urgencia junto a su madre a la Clínica Las Condes", afirma el abogado Zegers.
Investigan a los médicos
Tamara fue vista por 25 médicos de las más diversas especialidades y de distintas instituciones, siendo la Clínica Las Condes el centro de operaciones, ya que allí trabaja quien fuera su pediatra y médico de cabecera, Jacob Cohen.
Debido a la falta de un correcto diagnóstico, los abogados de Marianne solicitaron que se investigue si hubo o no negligencia médica de parte de todos los especialistas que revisaron a Tamara. La petición está incluida en la querella por lesiones gravísimas en contra de Schayman. Pero, además, existe una querella independiente contra la Clínica Las Condes por haber dado de alta a la niña cuando estaba en coma y tras lo cual debió ser ingresada a la UTI de la Clínica Santa María al día siguiente. En el proceso consta que el pediatra Carlos Hinzpeter, de la Clínica Las Condes, una semana antes de dar de alta a Tamara pidió una autorización por escrito al juzgado para entregarla a su madre o a la persona de la familia que la retire. "Tal declaración resulta sorprendente puesto que pareciera ser que se refiere a una menor en franca mejoría y sin complicaciones, pero olvida que se trata de una lactante en estado de coma", precisa Zegers. El que ocho días antes del alta efectiva, que ocurrió el 3 de mayo de 1996, el médico pidiera un permiso al tribunal para entregar a Tamara "trasluce una intención de querer deshacerse de la menor y una evidente muestra de descuido profesional. En otras palabras, la decisión de dar el alta estaba tomada una semana antes de su materialización", agrega el abogado.
Dicha acción judicial y la investigación por negligencia médica van mucho más atrasadas que la querella por parricidio frustrado. Todavía no se cierra el sumario, pese a los trece años de tramitación.
En el caso de la querella contra Schayman, el sumario se cerró el 2000. Pero, a raíz de una apelación del procesado, el expediente pasó a la Corte de Apelaciones, la que debe devolvérselo al juez José Luis Pérez Calaf para que decida si mantiene o revoca la libertad provisional que le otorgó la Corte de Apelaciones en diciembre de 1997, después de, al menos, tres negativas anteriores.
Schayman declaró a la prensa que vive en La Cisterna y, según su abogado, se mantiene con trabajos ocasionales. "Él logró rehacer su vida con una pareja. Ella es chilena. Deben llevar juntos entre seis meses y un año", precisa su abogado Rolando Vio.
A partir de la libertad de su ex marido, Marianne Kychenthal contrató guardias de seguridad, debido a que además de rondar la Clínica Santa María, Schayman fue visto en los alrededores de la plaza donde jugaba Tomás, el niño que Marianne esperaba al momento de destaparse la tragedia de su hija mayor. Tomás conoció a Tamara en la clínica y, según los abogados de la madre, habría sido adoptado por Claudio Paz Schkolnik, con quien Marianne se casó tras anularse legalmente de Schayman en 1998. Con Paz tiene un hijo. Otra decisión que deberá tomar el juez Pérez Calaf es resolver si acusa a Alejandro Schayman de parricidio consumado, ya que la niña murió. De ser así, los abogados de Marianne Kychenthal acusarán al procesado del mismo delito. La única preocupación que ronda en las oficinas de Zegers y González es que el Sename solicite la reapertura del sumario para modificar el auto de procesamiento de parricidio frustrado a consumado. "No queremos que la causa se siga dilatando. Si se reabre el sumario, se le otorga la oportunidad a Schayman para que vuelva a recurrir una vez que se cierre y van a pasar dos o tres años más para que el juez pueda acusar. La familia ya está cansada, quiere que se haga justicia y que la justicia sea lo más pronta posible".
De hecho, cuando el sumario se cerró hace dos años el Sename pidió su reapertura y solicitó al juez que sometiera a proceso a Marianne Kychenthal por su eventual participación no dolosa en el caso, a lo que el juez se negó. El Sename apeló y cuando Tamara murió, se desistió en un escrito de un par líneas.
Sin poder hablar ni acusar nunca a su agresor, Tamara murió el 11 de junio de 2002. En silencio. Inmóvil. Inocente.....
The Calvary of Tamara: unknown details of Schayman's Case ( 2002)
She was just over four months old when she arrived in coma to Clinica Las Condes. None of the 25 specialists, who had earlier treated her, realized that she was not sick, but instead cruelly mistreated. These facts led to an investigation for medical malpractice, and a lawsuit against the clinic for having discharged her from the hospital when she was in coma. One day after the confession to his two lawyers, who took the case when it started, Alejandro Schayman attempted suicide.
Tamara Priscilla Schayman Kychenthal was born on November 12, 1995. It was a normal childbirth and did not present any health problem. The baby was absolutely healthy. However, ten days after, she was taken to Clinica Las Condes ( where she was born) because she was vomiting and in her feces had traces of blood. It was thought that it could be intolerance to lactose, which was discarded.
Until March 28, 1996, at 19:30, Tamara entered and left the clinic many times. She was four months and 16 days old when she arrived to Emergency of Las Condes, and was hospitalized in coma, in danger of death. On the way to the clinic, her parents- Marianne Kychenthal Bab, and Alejandro Schayman Klein- were trying to reanimate her. According to the indictment, Tamara received artificial respiration from her father.
The girl arrived to the clinic with irreversible neurological damage, which is known as brain death. After six days- on which various examinations were made, and reviewed others that had been performed earlier- the hospital filed a complaint at the Commissioner of Family Affairs for child Abuse. Tamara had skull fracture, fractures in the fourth and fifth right ribs, fracture of the humerus (forearm bone), and femur fractures in both legs, evidence of retinal hemorrhage, perennial lesions, and loss of several nails.
The case was made public on April 17, 1996, when his father Alejandro Schayman- a 33 years old publicist, born in Argentina, and adopted by Bolivians - was arrested by the Police accused of mistreating his one child. After three days, Olga Fernandez- Judge of the Twelfth Criminal Court of Santiago processed Schayman as presumed perpetrator of frustrated parricide.
The images of the Tamara's little body connected to probes, and of her delicate, but inert facial features, impacted deep into Chilean society. The clinic allowed the entry of the press to the pediatric ICU, which led to a lawsuit for infringement of the Law on Public Abuses filed by the maternal family. But the reaction of solidarity that such images aroused, was tremendous: Las Condes Clinic received 40 phones-calls in a week, offering any kind of assistance: From a family and a woman who- separately- asked to take the little one in adoption, regardless of brain damage..To a grandmother who only wanted to take the baby´s hands. Diapers, money to pay the bill, and medicines brought from United States were offered by anonymous persons, affected by the terrible misfortune of a baby who had not reached yet the five months of age. The clinic admitted that it had never seen a reaction like that, and described it as "a social earthquake."
"Schayman tortured Tamara"
Since Tamara was hospitalized in Las Condes, she lived- (if it can be called life)- in a clinic. Except for one day, May 3, 96, that she was discharged from the clinic. But the morning after, was hospitalized again, due reflux and other complications. This time the baby was admitted to Clinica Santa Maria. There she died, on June 22, 2002. She was 6 years and 7 months.
Tamara remained always in neurovegetative state, disconnected from the environment, with mechanical ventilation by tracheotomy, and gastrostomy for nutritional support. That was what it said the brief message release from the Clinic Santa Maria, which forbade its staff to refer to this case.
Non-life of Tamara passed in the company of her mother- who visited her once or twice time per day, there were also, her grandfather Hans Kychenthal, her grandmother Úrsula Bab, and her uncles Andrés and Miguel. The maternal family stayed always with her- talking, caressing, changing diapers and celebrating her birthday, not knowing whether the baby girl felt their affection or not.
Access to Tamara's room at the UCEP (Pediatric Special Care Unit), was restricted. Her father never reached the hospital after he was released from prison on parole, because the mother's lawyers asked the court for a measure of protection... Schayman was seen near the Clinic Santa Maria, he protested, saying the family did not had legal authority to deny him access to visit his daughter.
Schayman hired a new lawyer- Rolando Vio, a criminal lawyer - graduated from the University of La República, because after the death of the girl, the legal figure changed from frustrated parricide to committed parricide, which increased the penalty from minimum 15 years and one day in jail, to life imprisonment.
Although the criminal changed his version, and declared himself as innocent, Sename (National Child's Service), the maternal family, and the current judge- José Luis Pérez Calaf, were categorical in stating that it had existed enough evidence to indict him.
In his statements to the judge, Schayman confessed that his daughter made him feel strange, that he couldn't explain it. He declared that he did not know how to treat the baby; that his acts were rude to her, that he pressed the baby causing bruises in her stomach, chest, back and feet, that then disappeared. He admitted being the perpetrator of the baby´s wounds at the base of the tongue, which was described as sore, but he silenced his participation in the events when it was treated as a possible disease of the blood. In relation to the episodes of retinal hemorrhages of the baby, medically accredited as caused by trauma, he accepted having received Tamara in normal conditions, and that the damages only happened when he was alone with the child.
However, Schayman did not go deeper into why and how it happened, and just said that when he took the baby, she suddenly became convulsive and cried. Schayman's confession- that is a part of the dossier of 800 pages, are considered a partial confession, because he recognized that injuries occurred when the child was alone with him, but he did not plead guilty.
However, there was more evidence of a child abuse as it had never seen before in this country. "The father was abusing the baby, and tortured her using many and various methods. He did it on purpose; he had information and knew exactly how to do it. He not only lied to his wife, he also cheated the 25 doctors who treated her, and that confused these tortures with a disease called vasculitis", said the lawyer Rodrigo Zegers, who along with his partner Patricio González Marín, assumed the defense of Tamara on behalf of her mother.
One of the most brutal evidence was the finding of an electric pole at Schayman's apartment where he lived with his wife and daughter. "The cane was acquired by Schayman at "the spy house". He used electricity in the baby's body. We also found behind a heater a baseball bat used to beat her", added Zegers, who knew about the topic of torture because he was a member of the Rettig Commission (for Human Rights in Chile), and had to hear the confessions of former security agents.
Meanwhile, Schayman's lawyer said that "there was negligence or lack of care from Marianne Kychenthal towards her daughter. She did not work; she was using the benefit of postnatal." However, Rodrigo Zeger said that Schayman worked at home as independent, so he spent long time with the child.
Tamara was cared for by two nannies- one on day and one on night- and a nurse, because of her health problems. The three women reported that they had never seen the father assault the child.
Contradicting the version of Schayman, Zegers said that the mother returned from postnatal to her job at Carey y Cia., where she worked as secretary for Alberto Eguiguren. Her colleagues reminded that health problems of Tamara were a frequent cause of conversation. She was very worried about the bruises, blood blisters and red spots appearing and disappearing, which were attributed to vasculitis. As the problem persisted- one week before falling into a coma- it was called to a meeting of dermatologists in Las Condes Clinic to discuss the case.
"I remember she said that the child would be taken to the United States", said Paola Correa, secretary of the bureau, who met Marianne at work. Her brother Andrés Kychenthal- a renowned ophthalmologist of Clínica Alemana, said that he had requested permission for two weeks from his job, to bring her niece to Children's Hospital of Boston. He never reached it; the girl fell into a coma before that.
"He hated what he loved"
When Las Condes Clinic filed the complaint of abuse, the Schaymans´ went to Rivadeneira, Zegers & González Bureau, asking for professional advice, because as parents of the girl they were the first suspects.
Rodrigo Zegers, and Patricio Gonzalez listened to the couple, then interviewed them separately, several times, to know exactly what had happened to Tamara. Zegers said that in one of the sessions with Schayman he seemed very nervous, he was sweating, and rubbed his hands continuously. "At that point, we had acknowledged that the child always appeared injured after being alone with him. We told him to think, if he had something to tell us, he could come back to our office.
Early next day, he came to our office and said that he had something to tell us", said Zegers.
On April 10, 1996, Schayman confessed to the lawyers that he had abused his daughter, because she made him nervous, and because "he hated what he loved." When his newborn daughter came home, he became jealous and uptight for the love and attention the baby received from his wife and relatives. Schayman told the lawyers that he could not accept that Tamara slept well in her cradle. And in the night, when his wife was sleeping he mistreated the child, because he had not had a happy childhood. "He would not allow- he told us- she being happy, because he had some rough times ", said Zegers sadly.
That morning, Schayman described the facts: "He bathed her, and rubbed her hardly with soap, which explains the perianal lesions. He felt she was like a rag doll and shook her strongly. He stuck his finger in her mouth, and pressed it with force, where also injuries were found", said Zegers. There was also a game that Schayman called "the pilot", it was to throw the baby up brusquely and pick her on the air. "We asked if she ever felt down, and he nodded." When he was bathing her, she lost some nails.
After four hours of story, and when Schayman was not yet concluded, the lawyers told him "enough don’t continue."
This confession- which Schayman has assured was made by pressure from the lawyers, to protect his wife Marianne, who was pregnant for second time, and waiting a son of him- made part of the investigation.
One year later, Schayman released the lawyers- Zegers and Gonzalez, from professional secrecy. "When we were allowed to deliver his confession, we told him that he should be advised by a lawyer, because it was a very sensitive issue, and he did it.
“What Schayman described as “to hate what he loved", was illustrated with the case of a poodle dog he had while he was married.”He told us that he loved the dog very much, but one day he got mad, took the dog by its legs and threw it against the wall. The same he did with Tamara", said Patricio Gonzalez.
When Schayman got mad with his adoptive mother, of Jewish roots- who died of bone cancer, according to what was published earlier- he drew "swastikas" to her, knowing that his adoptive grandparents had been in a concentration camp.
The man showed a high degree of sadism: "He sang Nazi songs to his ex-wife; under the circumstances she is Jewish just like him. And his favorite movie was Schindler's List, because he said, enjoyed the suffering of the Jews", said Zegers.
Schayman sometimes invented he was sick. For a long time, he made believe to the family of a close friend that he had diabetes, so they always prepared special dishes for him. They were very surprised, when the brother of Marianne told them that Schayman had never been sick, and that he ate normal food at his home.
Schayman also confessed to the Police Department, that he struck his daughter since she was three days old, because he had been mistreated by his adoptive mother. In any case, both confessions have no legal validity, because they were not made in front of a judge.
"Tamara could had been saved"
Marianne Kychenthal knew of the tragedy experienced by his daughter, from her ex- husband's lips. In the only interview she gave (to magazine Caras), said that the day before she submitted the complaint against him for severe injuries, "he told me in the garden of the building where we lived, he was guilty."
This fact was confirmed the day he confessed to the lawyers his participation on Tamara's mishandling, he told them that the they before, for first time, he told his wife about the facts. And he allowed the lawyers to report the confession to his wife. The lawyers reported not just to Marianne, but also to her parents, who were paying the cost of the defense, and the cost of the clinic. This day, Marianne Kychenthal left the apartment she shared with Schayman, and moved with her parents.
Next day, on April 11, 1996, the lawyers who acted in defense of Tamara, filed a lawsuit against Schayman for severe injuries. On April 18, they demanded his prosecution as perpetrator of frustrated parricide.
It was known later, that on April 12, 1996, at 22:00- the day after complaint- Alejandro Schayman arrived to Emergency of Salvador Hospital, due an unsuccessful suicide attempt with drugs. Schayman might have called a friend, who noticed the bad state of Schayman, and took the necessary steps to take him to the hospital. According to the process, Schayman had a previous suicide attempt in 1992, when he was Marianne´s boyfriend. They were married on 1993.
The two psychiatric examinations of Schayman, which were performed by specialists of the Medical Legal Institute, revealed a "personality disorder of unstable paranoid-hysterical type"."The examinations establish that the clinical state of the subject "does not indicate risk or pathology of the type of distraction. Therefore, the degree of danger and risk is within average ranges that any person would display."
Zegers explained that this diagnosis did not affect his accountability. It meant, he was not considered a lunatic, who could be exempt from criminal liability.
According to Marcela Mella- lawyer of Sename which was part of the defense for Tamara- the attacker's conduct differed from other episodes of child abuse. The girl did not show big injuries or bruises to make clear the actions of third parties. Zegers agreed: "Schayman was concerned not to leave tracks that would implicate him. He mistreated her in a way that would not arouse suspicions."
Therefore, and due the inexperience of the doctors who treated her, Tamara was misdiagnosed. "She was always treated as if she was sick. Every time she visited a different specialist, they request the medical record," said the lawyer. "There was inexperience of the clinic, because if Tamara had arrived at San Borja Arriarán or another public hospital, they would have determined that she was abused," said his partner Patrick Gonzalez.
However, there was an opportunity for the case to be investigated as child abuse Between March 20 and 22, 1996, one week before she was hospitalized in coma, she was hospitalized at Clinica Las Condes. There, on the 20 , a computerized tomography of her brain was performed (two plates that contained 40 images). And on the 21, at Radiological Institute Fleming, a nuclear magnetic resonance was performed (six plates with 116 images). Both results were considered normal by the radiologists who analyzed them, also by the doctors of Las Condes.
A second review of the images (when Tamara was in a coma) revealed that "the girl had a wound of 16 cm in the brain. We are convicted, that if at this time- when the examinations were performed, a fractured skull would have been reported , it would have saved her life, alerting that she was being victim of abuses, a complain would have been made. But this was not detected and she was sent home," said Zegers. What an irony: on a second reading, the resonance and tomography were used, as well as other examinations, to substantiate the allegation of abuse made by Clínica Las Condes.
Tamara had a second chance.
On March 26, two days before she arrived in coma to Clinica Las Condes, was examined at this hospital by the pediatrician Eduardo Wolf. The child had convulsions, but these were considered as "normal" by the doctor, and dismissed her hospitalization- as it is recorded in the summary.
The little one returned to her home. On March 28, she was taken out by his father to a walk. "It was the walk of death. Schayman came back very upset because the little girl barely breathes, which urged both parents to take immediately the baby to Clinic." said Zegers.
Doctors investigated
Tamara was seen by 25 physicians from different specialties and different institutions, Clinica Las Condes was the center of operations, because of their pediatrician and family doctor, Jacob Cohen who worked there..
Due to the lack of a correct diagnosis, Marianne asked lawyers to investigate whether there was negligence on the part of all medical experts who assisted Tamara. The request was included in the complaint for severe injuries against Schayman. But then, there was a separate lawsuit against Las Condes Clinic for having discharged the girl when she was in coma and then the next day had to be admitted to the ICU of the Clinic Santa Maria.
In the process, was on record, that the pediatrician Carlos Hinzpeter of Clínica Las Condes, a week before discharging Tamara, requested written authorization to the court, for handling her back to her mother or some person of the family. "Such a statement was surprising because it seemed to refer as if the minor was in great improvement and without complications, but forgot that it was an infant in a coma," said Zegers. The eight days prior to actual discharge, which occurred on May 3, 1996, the doctor asked a court for permission to surrender Tamara "transpired an intention of wanting to get rid of the child and a clear example of professional negligence. In other words, the decision to discharge was taken a week before its materialization, "added the lawyer.
This prosecution and the investigation of medical malpractice was far backward of the complaint for frustrated parricide. In the case of complaint against Schayman, the summary was closed on 2000. But following an appeal of the defendant, the case went to the Court of Appeals, which returned to judge José Luis Pérez Calaf who decided to maintain bail granted by the Court of Appeals in December 1997, after at least three previous negatives.
Schayman told the press that he lived in La Cisterna, and according to his lawyer, remained with odd jobs. "He managed to rebuild his life with a new couple. She is Chilean. They have been together between six months to one year," said his lawyer Rolando Vio.
Since the release of her husband, Marianne Kychenthal hired security guards because he was seen haunting the Clinic Santa Maria, also was seen around the square where Thomas played, the kid Marianne expected when the tragedy uncovered. Thomas met Tamara at the clinic and according to Marianne´s lawyers, was adopted by Claudio Paz Schkolnik, whom she married, after legally divorcing from Schayman in 1998. She has a new son with Paz.
Another decision to should be taken by judge Perez Calaf was whether he indicted Schayman of accomplished parricide , because the girl had died. If so, Marianne Kychenthal lawyers would accuse the accused of the same crime. The only concern that circled the office of Zegers and Gonzalez was that Sename had requested the reopening of the case, to amend the indictment of frustrated parricide to accomplished one. "We do not want to cause further delay. If it reopens the file, it gives Schayman the opportunity to recourse once is closed and will take two or three years more for the judge's accusation. The family is already tired, they want justice to be done, and that justice is as early as possible."
In fact, when the file was closed in 2000, Sename asked the judge to reopen the case to submit to trial Marianne Kychenthal, for willful participation in the case, which judge refused. Sename appealed, and when Tamara died they gave up, sending a letter with a couple of lines.
Unable to speak or not to accuse her offender, Tamara died in June 11, 2002... In silence. Motionless. Innocent.
(ver menos)El calvario de Tamara: los detalles desconocidos del caso Schayman
Tenía poco más de cuatro meses cuando llegó en coma a la Clínica Las Condes. Ninguno de los 25 especialistas que la vio antes advirtió que no estaba enferma, sino que era cruelmente maltratada, lo que motivó una investigación por negligencia médica y una querella en contra de la clínica por haberla dado de alta cuando ya estaba en coma. Al día siguiente de confesar su autoría a los abogados que tomaron el caso cuando recién... (ver más) - Privacidad:
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- TRATADO DE EXTRADICION ENTRE BOLIVIA Y CHILE
Firmado el 15 de diciembre de 1919
Ratificado el 27 de abril de 1931
Promulgado por Decreto Supremo Nº 500 de 08 de mayo de 1931
http://www.defensoriapenal.cl/Documentos/legislacion/Tratado%20de%20Extradici%F3n%20entre%20Chile%20y%20Bolivia418.PDF
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ULTIMA HORA...ULTIMA HORA....ULTIMA HORA...!!!
CORTE APRUEBA SOLICITUD DE EXTRADICION DE ALEJANDRO SCHAYMAN KLEIN
La resolución se adoptó en forma unánime. El publicista está condenado a presidio perpetuo por la muerte de su hija Tamara.
por latercera.com - 13/10/2009 - 14:08
Por cinco votos contra cero la Sala Penal de la Corte Suprema aprobó la petición de extradición del publicista boliviano Alejandro Schayman, condenado a presidio perpetuo calificado por las agresiones que terminaron con la muerte de su hija, Tamara, tras una agonía de seis años.
La resolución ya había sido aprobada por la fiscalía de la Corte y ahora los antecedentes pasan a la Cancillería, instancia que debe tramitar la solicitud.
HECHOS
Los hechos por los que se condenó al publicista indican que a fines de marzo de 1996, la menor Tamara Schayman fue ingresada de urgencia a la Clínica Las Condes por sus padres. Tenía cuatro meses de edad y poco se pudo hacer por ella: presentaba muerte cerebral, además de un golpe en el cráneo, ceguera, hidrocefalia, diversos huesos rotos y múltiples lesiones internas. Nunca se recuperaría.
Murió en junio de 2002, en la Clínica Santa María, sin abandonar su condición neurovegetativa.
http://www.latercera.com/contenido/680_191360_9.shtml
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Caso Schayman: Suprema da luz verde a pedido para extraditar a parricida desde Bolivia
El sujeto en agosto pasado fue condenado a cadena perpetua calificada, tras acreditarse su autoría en la brutal golpiza en contra de su hija Tamara en 1996, la cual causó graves heridas que terminaron con su vida seis años después.
SANTIAGO, octubre 13.- La Corte Suprema resolvió este martes que es procedente solicitar a Bolivia la extradición del publicista Alejandro Schayman Klein (46), sujeto que en agosto pasado fue condenado a cadena perpetua calificada, tras acreditarse su autoría en la brutal golpiza en contra de su hija Tamara en 1996, la cual causó graves heridas que terminaron con su vida seis años después.
El fallo unánime de la Sala Penal fue dictado por los ministros de la Segunda Sala Penal Nibaldo Segura, Jaime Rodríguez, Rubén Ballesteros y los abogados integrantes Luis Bates y Benito Mauriz, quienes aprobaron la solicitud planteada por la titular subrogante del Trigésimo Cuarto Juzgado del Crimen de Santiago, Cheryl Fernández.
La resolución adoptada por los jueces del máximo tribunal reconoce que los tratados vigentes entre Chile y Bolivia sobre extradición, el cual fue suscrito el 15 de diciembre de 1910 y cuyas ratificaciones fueron canjeadas en Santiago el 27 de abril de 1931.
En este sentido, el oficio sostiene que "en conformidad a dicho instrumento de derecho internacional, la extradición se acordará cuando se invoque la perpetración de un delito de carácter común, según el catálogo que este indica y que conforme a las leyes del país requirente fuese castigado con una pena superior a la de un año de presidio, no estando prescritas la acción penal o la pena, en su caso (artículos 2º y 6º)", dice la resolución.
Además el dictamen asegura que se reúnen los requisitos previstos en el tratado suscrito entre Chile y Bolivia, para solicitar el arresto y la extradición del condenado publicista que actualmente se encuentra inubicable para la justicia.
Los antecedentes serán enviados por la Corte Suprema al Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile para que a su vez los remita a su par boliviano y de ahí a la Corte Suprema del país vecino.
Fuente: UPI
Publicado por Terra.cl
http://www.terra.cl/actualidad/index.cfm?id_cat=302&id_reg=1279317&titulo_url=Caso_Schayman:_Suprema_da_luz_verde_a_pedido_para_extraditar_a_parricida_desde_Bolivia
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INTERNACIONAL:
LOS TIEMPOS. COM
Cochabamba-Bolivia
10:16 La Cancillería chilena debe enviar la solicitud al Gobierno
Chile: justicia aprueba solicitud de extradición para el boliviano filicida
Por Ap - Agencia - 14/10/2009
SANTIAGO DE CHILE |
La sala penal de la Corte Suprema aprobó por unanimidad solicitar a Bolivia la extradición del ciudadano boliviano Alejandro Schayman, prófugo de la justicia chilena acusado por el filicidio de una hija menor, se informó el miércoles.
Alejandro Schayman, de profesión publicista, fue condenado a prisión perpetua por el filicidio de su hija Tamara, pero aprovechando que se encontraba en libertad provisional escapó del país en 2007.
El ciudadano boliviano, quien residía en Chile junto a su esposa, fue detenido y se encontraba en libertad condicional, pero al ser dictada en julio la condena a prisión perpetua se descubrió que había huído del país y se encontraría en Bolivia.
La pequeña Tamara murió en 2002 tras permanecer seis años en estado vegetal en una clínica capitalina, cuyos médicos denunciaron el hecho cuando la menor fue llevada en grave estado tras sufrir la golpiza por parte de su padre, según el informe policial. Schayman ha negado el parricidio.
La solicitud de extradición aprobada el martes deberá ser tramitada por el ministerio de Relaciones Exteriores ante su similar de Bolivia por existir un tratado entre ambos países.
En Chile visan pedir extradición de Shayman
Los ministros Nibaldo Segura, Jaime Rodríguez y Rubén Ballesteros y los abogados integrantes Benito Mauriz y Luis Bates acogieron pedir la medida, solicitada por el abogado de la madre de la niña, Carlos Cortés, y el representante del Sename, Mauricio Mejías.
Ambos argumentaron ante el máximo tribunal que tal como ya había señalado en su informe favorable a la extradición la fiscal de la Corte Suprema, se cumplen todos los requisitos para pedirla.
http://www.lostiempos.com/diario/actualidad/nacional/20091014/chile-justicia-aprueba-solicitud-de-extradicion-para-el-boliviano_40717_68913.html
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EL DEBER-DIGITAL
Jueves 01, Octubre 2009
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
Chile pide extradición de acusado por la muerte de su hija de meses
EFE
http://www.eldeber.com.bo/2009/2009-10-01/vernotaseguridad.php?id=091001012053
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LOS TIEMPOS COM
Cochabamba-Bolivia
Viernes 02 de octubre del 2009
Abogada ligada a la Corte Suprema de Sucre "protege" a acusado de parricidio
http://www.lostiempos.com/diario/actualidad/nacional/20091001/boliviano-acusado-de-parricidio-gozaria-de-proteccion-de-corte-suprema-de_38888_65237.html
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EL NUEVO HERALD-MIAMI, FL, USA
Publicado el miércoles, 09.30.09
Fiscal chilena pide extradición de boliviano parricida
The Associated Press
http://www.elnuevoherald.com/256/story/555727.html
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NACIONAL:
Domingo 04 de octubre de 2009
LUN (REPORTAJES)
por Sergio Rodríguez G.
SCHAYMAN, EL PARRICIDA, SE RIE DE LA JUSTICIA
El condenado por causar la muerte de su hija está muy relajado en Bolivia...
http://www.lun.com/Pages/SearchResults.aspx?ST=shayman&SF=2&SD=03/10/2009&ED=07-10-2009&RF=&RT=&WD=-- Todos --&SUPID=&NewsID=5975&IsExternalSite=False
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Domingo 04 de octubre de 2009
LUN (REPORTAJES)
FISCAL DE LA SUPREMA: "FUE UN CRIMEN ATROZ"
http://www.lun.com/Pages/SearchResults.aspx?ST=shayman&SF=2&SD=03/10/2009&ED=07-10-2009&RF=&RT=&WD=-- Todos --&SUPID=&NewsID=5976&IsExternalSite=False
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Prófugo en Bolivia
Esta es la nueva cara de Schayman
Por Óscar Valenzuela
LUN
29 de septiembre de 2009
Más de quince horas en auto recorrió en Bolivia el periodista Cristián Acuña para encontrarse con su objetivo, Alejandro Schayman, el prófugo de la justicia chilena.
“El auto era una exigencia de su actual señora, que lo protege, no quería que en ninguna parte quedaran registradas nuestras identidades”, explica el profesional del programa “Aquí, en Vivo”, de Mega, que hoy a las 22 horas emitirá la entrevista.
Schayman se encuentra prófugo después que la Corte de Apelaciones lo condenó a cadena perpertua por la muerte de su hija Tamara, quien a los cuatro meses de vida quedó en estado vegetal por maltratos, según el tribunal, y murió seis años después.
“Lleva dos años fuera de Chile, salió el 25 de julio de 2007, ayudado por otra persona y hoy vive tranquilamente como un empresario en Bolivia”, explica el periodista.
Agrega que lo que más lo impactó fue el cambio físico de Schayman, quien luce un look calvo y con barba tipo candado. “Su apariencia actual es muy diferente”, comenta Acuña.
El 34 Juzgado del Crimen de Santiago solicitó a la Corte Suprema la extradición, trámite que aún no resuelve el máximo tribunal.
http://www.lun.com/Pages/SearchResults.aspx?ST=alejandro%20schayman&SF=1&SD=30-08-2009&ED=29-09-2009&RF=&RT=&WD=--%20Todos%20--&NewsID=62665&IsExternalSite=False
http://www.emol.com/noticias/nacional/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=378126
http://www.meganoticias.cl/visualizador.php?idvideo=4884&x=279&y=251
http://www.mega.cl/videos/schayman-el-fugitivo-8395.aspx
http://www.mega.cl/videos/schayman-el-fugitivo-ii-8394.aspx
http://www.meganoticias.cl/visualizador.php?idvideo=4931&x=36&y=27
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http://www.gopetition.com/online/30578.html
http://www.gopetition.com/online/30578.html
CÓMO FIRMAR PETICIÓN EN LÍNEA:
Abajo de la petición hay una PESTAÑA CELESTE que dice SIGN THE PETITION, haces click en ella y se abre la página para que registres tu firma siguiendo los sgts. pasos:
Solamente los campos con asterisco en rojo son obligatorios y estos son 5:
First Name: Su nombre de pila
Last Name: Su apellido
(si quieren que su nombre aparezca como Anónimo, hace click en "Signature Display" y sacan el visto bueno del recuadro.)
Email Address: Su dirección de correo electrónico
City or Town: Su ciudad o pueblo
Country or Region: Su país
Luego tienen que reescribir las letras y/o números que aparecen en el recuadro "VERIFICATION CODE". Si no pueden ver las letras, apretan la flecha curva, hasta que puedan visualizar bien su contenido.
Por último, basta con hacer click en la barrita SIGN y su firma ya está registrada en la petición.
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Arriba de la foto de Schayman (en la petición) dice SIGNATURES, haces click ahí y podrás ver el registro de firmas que existe hasta ahora...
Suerte y cualquier duda no dudes en contactarnos!!!
http://www.gopetition.com/online/30578.html
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