Al compás de las olas…, de Instituto de Conservacion de Ballenas

Al compás de las olas…
Por Liliana D. de San Gil

El agua lleva los sonidos más rápido que el aire y los cetáceos lo saben. Ellos encontraron el modo de usar diferentes sonidos en un medio como el acuático, dominado por la oscuridad y la inmensidad, donde la vista no alcanza. Y también adaptaron sus oídos para recibirlos. Los científicos descubrieron que pueden escuchar esos sonidos y, quizás en el futuro, comprender algo más de sus vidas, si consiguen interpretarlos!

Para registrarlos, los científicos usan micrófonos submarinos llamados hidrófonos y permiten que nuestros oídos, que están diseñados para oír sonidos en el aire, puedan recibir los producidos en el agua. Los hidrófonos se conectan a un grabador y a un audífono para escuchar a la vez “en vivo”, pudiendo percibirlos aún a más de 100 km de quien los emitió. Se puede colocar uno solo, o un grupo sobre el lecho del océano o bien remolcarlos con una embarcación. Una vez grabados, los sonidos son representados visualmente en “espectogramas”. Se descubrió que las vocalizaciones que producen varían según la especie.

Se cree que las ballenas (misticetos) usan sus sonidos principalmente para comunicarse entre ellas. “Aquí encontré comida”, “cuidado, enemigo cerca”, “¿dónde estás, hijito?” podrían ser algunos de los mensajes que se envían. También se piensa que ciertos sonidos que no podemos escuchar por lo bajos que son, llamados infrasonidos, les permitirían explorar el paisaje submarino para orientarse y navegar mejor.

Los sonidos de ballena azul y ballena fin son los más poderosos y de tono más bajo de cualquier animal viviente. Sin embargo, los más conocidos y famosos son las “canciones” de ballenas jorobadas. Con hidrófonos ubicados en los barcos de avistaje, mientras éstos están detenidos, se las puede oír en sus territorios de reproducción de invierno. Sabemos que sólo los machos cantan, quizás para atraer a las hembras o intimidar a otros machos.

Si bien no produce canciones, la ballena franca emite curiosos sonidos similares a gemidos, suspiros, rugidos, chillidos, ladridos, entre otros. Escuchándolas con hidrófonos se advirtió que había grupos de ballenas silenciosas, otras muy sonoras y otras donde sus sonidos se oían junto a los de especies como delfines oscuros, toninas o lobos marinos. Evidentemente, a la hora de ser sociables, no discriminan por tamaño o apariencia. Sus sonidos dependían del comportamiento de cada momento. Y a veces, a los quejidos y llamadas se unían ruidos de golpes de aletas y soplos, para agregar quizás más datos al mensaje.

Los odontocetos, por su parte, pueden oír y producir distintos tipos de sonidos, aunque su especialidad son los ultrasonidos –conocidos como clicks de ecolocación- usados para localizar presas u obstáculos en su camino. Estos sonidos son muy precisos, pero útiles sólo a una distancia relativamente corta. En algunos casos, como se cree ocurre con el cachalote, los usarían también para aturdir a enemigos o presas. Los silbidos son usados para comunicación, y algunos especiales, diferentes en cada individuo del grupo, servirían para reconocerse por su nombre, como se observó en delfines nariz de botella. En forma similar usarían los cachalotes los conocidos como “codas”. Las “llamadas” de las orcas, por su lado, específicas de cada grupo, son útiles para mantenerlas juntas o ponerse de acuerdo en la caza de presas mayores o en gran número.

En las últimas décadas, los sonidos de varias especies fueron registradas, gracias a la labor de investigadores como Katie y Roger Payne, Scott Mc Vay, Christopher Clark y Peter Tyack, entre otros. Se pudieron hacer verdaderos “censos acústicos” y seguir a ballenas a través de sus vocalizaciones. Sin duda, queda mucho aún por saber. Pero, más allá de la ciencia, cada año que las ballenas francas llegan a nuestras costas de Península Valdés, una nueva oportunidad se nos da de poder verlas, oírlas, o… simplemente compartir ese inolvidable momento de vida junto a ellas.


Fuentes:

“Entre ballenas” – Roger Payne – 2000
“Secrets of sound” – A.P.Sayre – 2002
“Cetacean societies” – Mann, Connor, Tyack y Whitehead eds. - 2000
María Florencia Menéndez, comunicación personal

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