El padre de las guitarras, de Guitarras Falcón - PERU

El padre de las guitarras
Abraham Falcón García, constructor de guitarras

Famoso luthier celebra sus 85 años de edad y 62 en su oficio

Está patentando en Indecopi estructura de su guitarra

José Vadillo Vila
jvadillo@editoraperu.com.pe

De los luthiers (constructores de guitarra) peruanos, el nombre del maestro nacido en Cora Cora, Ayacucho, se escribe en mayúsculas.
Puesto en el hueco de la guitarra, el apellido paterno de Abraham Falcón García (1924) se ha hecho sinónimo de las buenas cuerdas, lo reconocen los guitarristas finos.
A don Abraham lo buscamos en su casa de la avenida Aviación porque va a cumplir el 16 de marzo 85 años de edad. Se mantiene ágil, lozano, aunque nos pide hablar más fuerte sobre su oído izquierdo. Toca muy poca guitarra, pero, tras años de estudio y tomar nota de las opiniones de los músicos, ha dado sello propio al instrumento universal. Una sonoridad especial, que puede interpretarse música clásica, folclórica o criolla con igual pasión, explica.

Aporte a la guitarra
Por estos días su preocupación es terminar los trámites en Indecopi para patentar su “Estructura de la guitarra clásica Falcón”, es decir, el esqueleto del instrumento, que dio forma en los años setenta, y donde se resume su sapiencia y es su aporte para la guitarra. Indecopi se está demorando más de un año buscando por el mundo si hay otro modelo como el suyo, donde barras armónicas y espinetas en abanico salgan de una barra central y se unan en los extremos de la guitarra. Ello, explica el maestro, se traduce en buen cristiano en una guitarra con mejor y mayor sonoridad.

Génesis guitarrero
Le preguntamos del génesis de su labor. Recuerda que su familia había dejado Lima (donde a los cuatro años a cocachos le hicieron olvidar el quechua), y tenían un rancho en Palpa, Ica. La familia iba a dedicarse al campo, pero faltaba agua, y preocupado –ya tenía un hijo– Abraham buscó un oficio.
Se puso de ayudante de un carpintero que al final no le enseñaba nada porque paraba de borrachera en borrachera. Pero llegó el esposo de su prima hermana, Arquímedes Noriega, a quien siempre le recordará, y le dijo por qué no te haces una guitarra. Pero no sé, le dijo. Consíguete la madera y te enseño más o menos, le dijo el profesor chachapoyano. Falcón encontró –cree que por obra de Dios– un gran tronco de árbol varado en el río, lo sacó con ayuda de sus hermanos y construyó su primera guitarra en menos de un mes. No recuerda el nombre del madero, pero le salió una bonita guitarra. Aún estaba dándole forma cuando lo contrataron para hacer dos instrumentos más y se dio cuenta que le gustaba y que a eso se dedicaría de por vida. Eso fue en 1946.

Guitarra en Lima
Se mudó por dos años a Ica, donde trabajó con la bendición del Señor de Luren y finalmente llegó a Lima, alrededor de 1958, para desarrollar más su trabajo.
Su primer taller fue en la cuadra tres del jirón Renovación. De ahí se trasladó a la cuadra tres de Luna Pizarro, donde hasta hoy se mantiene su tienda y taller, que hoy administra su hijo Enrique. Al lado, su hijo mayor, José, ha montado otra tienda de guitarras y cerca sus hermanos y sobrinos. “He hecho la verdadera justicia social”, explica don Abraham: Les enseñó el oficio a sus cuatro hermanos varones, quienes se hicieron luthiers, y con los que en un momento tuvo problemas por usar todos Falcón como marca. Y también, con apoyo del INC, hizo una gira por 15 ciudades del Perú donde enseñó a más de 200 luthieres los secretos de su guitarra.

El alma de las cuerdas
Casi todos los grandes guitarristas han tocados sus guitarras: Óscar Avilés, Raúl García Zárate, Rafael Amaranto, Pepe Torres, Manuelcha Prado, además de los músicos del conservatorio. Es que para don Abraham construir una guitarra es una cuestión de suma de ciencias, la primera “espiritual y moral”, de agradecer a Dios por haber creado la naturaleza y la madera; la segunda, de saber medidas y proporciones; la tercera es de saber probar la caja acústica. Al inicio se dedicó a hacer charangos, requintos, mandolinas, pero dejó todo porque la guitarra es celosa, necesita el 90 por ciento del tiempo de uno para compartir sus secretos. Porque, como decía el guitarrista Andrés Segovia, la guitarra es celosa como una mujer. Paradójicamente, su fascinación musical es escuchar la música orquestada, sea clásica, criolla o folclórica, de su tierra, Ayacucho.
Le comento que mañana habrá jarana en su nombre y recuerda sus jaranas criollas al lado de famosos criollos y también hombres de prensa como Guillermo Throndike o el “Chino” Domínguez. Quiere sanarse de una dolencia y volver a construir guitarras, oficio ahora dejado a su hijo y sus ayudantes. Ese es su máximo deseo. Palabra de guitarrero.

Los principales guitarristas del país, como Óscar Avilés, Raúl García Zárate y Pepe Torres han tocado con guitarras hechas por Falcón.

http://www.elperuano.com.pe/edc/2009/03/13/folclor.asp

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