CAMPAÑA CONTRA LAS PROMESAS J zunzunegui, de ANULA TU VOTO

CAMPAÑA CONTRA LAS PROMESAS J zunzunegui
Prometer no empobrece, cumplir es lo que aniquila. Esta sentencia ha sido una constante de los políticos mexicanos, que cada periodo electoral no sólo prometen más, sino también más absurdos. Y ya que el político promedio sigue tratando al pueblo como en la década de los setenta, es necesario que el pueblo trate de forma distinta al político, porque, hay que aceptarlo, llevamos parte de la culpa. Nos encantan las promesas, amamos las promesas y caemos ante las promesas sin importar cual ridícula o estúpida pueda llegar a ser.

Prometer es una tradición y sucumbir ante la promesa también, pero además desde el 2006 se agregó a la tradición el hecho de prometer regalos, de ofrecer todo gratis, de seguir endulzando el oído y envenenando la mente y la sociedad con la idea de que el gobierno debe dar todo gratis al pueblo. Y aunque un qué son un cómo es del todo falaz, seguimos cayendo. Pero si analizamos campaña por campaña y partido por partido podremos ver el bajo nivel de nuestra política.

El PRI y el PAN siguen con la clásica campaña vieja, gastada, cincuentera y de candidatos narcisos y megalómanos. Veamos sus anuncios, en algunos se va casi el 80% del espacio en poner la cara rubicunda y sonriente del candidato acompañando a su nombre en letras gigantes. El culto a la persona. Es decir, su plataforma es tener su lindo rostro y llamarse como se llaman, en mucho menos espacio vemos su partido y algún lema vacío.

Además al PRI apela a la terrible falta de memoria histórica, sigue tratando de convencernos de que todos los problemas del país comenzaron en el 2000 y evaden toda responsabilidad. Cualquiera mayor de 30 años o cualquiera que lea un libro de historia podría saber que las súper crisis, las devaluaciones, la pobreza, la inseguridad, el narco y otros tantos males están desde hace décadas. Por su lado el PAN ofrece seguir exactamente igual y recurre el viejo truco político del miedo.

El PRD, fiel a su tradición recurre al paternalismo y nos presenta a Papa Chucho hablando con una niña sobre todos los derechos que tiene el pueblo sin mencionar una sola vez las obligaciones, y luego promete, qué otra cosa podría hacer, que sus candidatos van a trabajar mucho, aunque no diga cómo.

Convergencia y el PT recurren al centenario caudillismo que tanto ha destrozado al país y optan por presentarnos la decadencia del habitante López, quien intenta aparecer como alguien que recuperó sus cabales tras su locura postelectoral y vuelve a ser lindo, bueno y sonriente. El que quiere, defiende y protege a la gente. No hay una sola promesa o idea concreta, todo se basa en que tienen el apoyo del ex candidato, buena estrategia para esos partidos que sólo aspiran a mendigar el suficiente voto para poder seguir chupando del presupuesto.

Ni hablar del partido socialdemócrata de los rojos de Las Lomas, que nos dicen cómo no se solucionan las cosas, pero no dicen cómo si hacerlo. Otra tradición de nuestra política,la crítica sin propuesta. Y el Verde, ese partido que no existiría en ningún país políticamente desarrollado, esa veleta que rebota de partido en partido para agarrase con las uñas a su subvención, se va por la más fácil. Como nunca aspiran a convertirse en gobierno, es sencillo para ellos ofrecer que el gobierno lo regale todo. Tu no hagas nada, no te preocupes, no trabajes, no te esfuerces, tu sólo estira la mano y pide medicinas, escuela, doctores, y por qué no, digo yo, de una vez regalamos ropa, viajes, juguetes y botanas.

Nada hay de seriedad en ninguno y así vamos a ir a legitimarlos con el voto. Todo lo que ofrecen es su obligación si lo reducimos a progreso, empleo y seguridad. Propongo entonces que no nos conformemos con lo que ellos quieren prometer y mejor exijamos lo que queremos recibir, y como todo lo que ofrecen es su obligación, propongo que les exijamos prometer, por escrito y ante notario, que serán la primera generación que va a dejar de estafarnos.

Me explico, todo el tiempo lo vemos, independientemente de su incompetencia se dan bonos millonarios, se reparten sobrantes, su dan aguinaldos de meses, y la moda del 2008, se regresan en forma de bono lo que pagaron de impuestos. Bueno, propongo, sin importar el rincón del país en que estemos y el puesto al que aspire nuestro suspirante, le exijamos dejar por escrito, firmado y ante notario, la promesa absoluta de que no se darán bonos más allá del sueldo, de que no querrán bono por fin de sexenio, que no usaran mecanismos truculentos para devolverse impuestos y que su aguinaldo no pasará de una quincena o dos, lo que recibe el pueblo al que representan.

Esas no son promesas, de las que estamos hartos, son compromisos concretos, tangibles y medibles que pedimos por escrito para contratarlos como nuestros empleados. Ahí lo dejo, ojalá haya ciudadanos que lo quieran exigir y candidatos que se quieran sumar. Es decir, sólo pedimos una cosa: hagan el trabajo para el que se les contrata y comprométanse por escrito a no usar ese puesto para sacarnos más y más dinero. Basta de promesas vacías.

En esta nota

Nadie.