En estas semanas de calentamiento preelectoral se llenan cuartillas y horas en los medios de comunicación para presentar toda suerte de encuestas presidenciales divergentes y cábalas acerca de eventuales alianzas, retiros y competencia de clones.
En forma paralela, la información acerca de lo que el Congreso realiza (se supone que el Legislativo tiene la doble función del control político y la de hacer leyes) se ha centrado en el referendo hacia la segunda reelección, dejando a un lado la agenda de temas vitales para el país.
De lo que no se habla es de los planes de gobierno (o legislativos) de los precandidatos, sean presidenciales o al Congreso, de sus propuestas estratégicas, de cómo van a ponerlas en marcha. Calidad y equidad de la educación, ciencia y tecnología, competitividad, sostenibilidad ambiental, largo plazo, para poner algunos ejemplos, están ausentes. Los tópicos de controversia de interés nacional (falsos positivos, yidispolítica, reparación de víctimas, ‘chuzadas’) pasan también a segundo plano.
En todas partes se fabrican mitos. Aquí, por ejemplo, muchos colombianos se sienten más astutos, inteligentes, sobrados y trabajadores que, digamos, venezolanos y ecuatorianos. Con frecuencia, la inteligencia en Colombia se asocia con los mandamientos de la papaya (véase entrevista de M.I. Rueda al Presidente de la Cámara, Varón, 07/06/09, El Tiempo; “si me dan papaya, yo la cojo…”, dice en una de sus respuestas).
En una entrevista reciente (El Radar, 05/06/07) le preguntan a Rodolfo Llinás acerca de la inteligencia especial de los colombianos. Respondió que, claro, los colombianos son muy inteligentes. Ocurre, sin embargo, que los demás también son muy inteligentes, pues al fin y al cabo somos todos de los mismos animales humanos.
En la perspectiva de algunos pocos miles de años de historia, el problema, para Llinás, no está en la evolución del cerebro sino en la educación. Aunque el animal humano ha desarrollado su cerebro al punto de permitirle el conocimiento y el desarrollo de poderosas herramientas tecnológicas, en el plano emocional es primitivo. En tanto que la competencia estimula el desarrollo del cerebro, también nos impulsa a eliminar al prójimo. La destrucción del planeta, por ejemplo, no ocurre como fin en sí mismo, sino como efecto de la lucha contra el otro.
Hay una salida. La educación puede conseguir que nos respetemos unos a otros. Ello es posible en donde las desigualdades en el acceso y la calidad a la educación son pequeñas. Al contrario, en países como el nuestro, “la gente que está educada se siente mejor que la que no está educada” (Llinás). La llave para la convivencia y la utilización de la inteligencia en beneficio de la sociedad en su conjunto, con visión de largo plazo, está en la educación.
De ahí que se requieren candidatos que desplieguen su inteligencia no en la aplicación de los mandamientos de la papaya sino en propuestas ambiciosas y factibles, con visión de largo plazo, que permitan, por ejemplo, acceso equitativo a la educación de alta calidad en Colombia.
Por: Rafael Orduz
Ver nota original publicada en El Espectador:
http://www.elespectador.co m/columna144837-inteligenc ia-de-papaya
En forma paralela, la información acerca de lo que el Congreso realiza (se supone que el Legislativo tiene la doble función del control político y la de hacer leyes) se ha centrado en el referendo hacia la segunda reelección, dejando a un lado la agenda de temas vitales para el país.
De lo que no se habla es de los planes de gobierno (o legislativos) de los precandidatos, sean presidenciales o al Congreso, de sus propuestas estratégicas, de cómo van a ponerlas en marcha. Calidad y equidad de la educación, ciencia y tecnología, competitividad, sostenibilidad ambiental, largo plazo, para poner algunos ejemplos, están ausentes. Los tópicos de controversia de interés nacional (falsos positivos, yidispolítica, reparación de víctimas, ‘chuzadas’) pasan también a segundo plano.
En todas partes se fabrican mitos. Aquí, por ejemplo, muchos colombianos se sienten más astutos, inteligentes, sobrados y trabajadores que, digamos, venezolanos y ecuatorianos. Con frecuencia, la inteligencia en Colombia se asocia con los mandamientos de la papaya (véase entrevista de M.I. Rueda al Presidente de la Cámara, Varón, 07/06/09, El Tiempo; “si me dan papaya, yo la cojo…”, dice en una de sus respuestas).
En una entrevista reciente (El Radar, 05/06/07) le preguntan a Rodolfo Llinás acerca de la inteligencia especial de los colombianos. Respondió que, claro, los colombianos son muy inteligentes. Ocurre, sin embargo, que los demás también son muy inteligentes, pues al fin y al cabo somos todos de los mismos animales humanos.
En la perspectiva de algunos pocos miles de años de historia, el problema, para Llinás, no está en la evolución del cerebro sino en la educación. Aunque el animal humano ha desarrollado su cerebro al punto de permitirle el conocimiento y el desarrollo de poderosas herramientas tecnológicas, en el plano emocional es primitivo. En tanto que la competencia estimula el desarrollo del cerebro, también nos impulsa a eliminar al prójimo. La destrucción del planeta, por ejemplo, no ocurre como fin en sí mismo, sino como efecto de la lucha contra el otro.
Hay una salida. La educación puede conseguir que nos respetemos unos a otros. Ello es posible en donde las desigualdades en el acceso y la calidad a la educación son pequeñas. Al contrario, en países como el nuestro, “la gente que está educada se siente mejor que la que no está educada” (Llinás). La llave para la convivencia y la utilización de la inteligencia en beneficio de la sociedad en su conjunto, con visión de largo plazo, está en la educación.
De ahí que se requieren candidatos que desplieguen su inteligencia no en la aplicación de los mandamientos de la papaya sino en propuestas ambiciosas y factibles, con visión de largo plazo, que permitan, por ejemplo, acceso equitativo a la educación de alta calidad en Colombia.
Por: Rafael Orduz
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Nosotros, Antanas Mockus, Enrique Peñalosa, Luis Eduardo Garzón, Marta Lucía Ramírez y Sergio Fajardo, sentimos el deber de dar a conocer a la ciudadanía nuestra opinión sobre la reforma política que cursa en el Congreso de la República.
Esta reforma constitucional se ha presentado a los colombianos como la norma que sancionará y pondrá punto final a las relaciones entre la política y los grupos armados al margen de la ley. Así mismo, se ha sostenido que fortalecerá los partidos. Sin embargo, de ser aprobada esta iniciativa, no sólo se perpetuarán en el poder las prácticas más severamente cuestionadas en la historia reciente del país, sino que se destruirán los derechos de las minorías políticas y se fortalecerá la politiquería. Sustentamos estas afirmaciones con los siguientes argumentos:
1. Al no contemplar sanciones severas para los partidos y sus miembros que tengan relación con grupos al margen de la ley, pese a que éste fue su objetivo inicial, la reforma no incrementa de manera suficiente la responsabilidad política de las colectividades frente a las actuaciones de sus miembros, ni establece sanciones drásticas contra los directivos que otorguen avales a personas cuestionadas. Las sanciones son mencionadas en un solo párrafo y su reglamentación se deja en manos de una ley que se deberá tramitar posteriormente. Debe recordarse que más allá de la responsabilidad jurídica, que es individual, los partidos deben pagar un costo político cuando alguno de sus miembros se comporte indebidamente.
2. Los aumentos de umbrales de votación, tal y como se proponen en la reforma, contradicen el espíritu pluralista de la Constitución y enquistan en el sistema político elementos de exclusión y no renovación.
3. El Congreso se rehusó a aprobar la propuesta de hacer obligatorias las consultas populares para elegir los candidatos de cada partido. De esta manera, se deja abierta la puerta para que los líderes políticos que no cuentan con el beneplácito de los directivos de su colectividad queden por fuera de la disputa electoral, así cuenten con amplio respaldo popular. Con ello, se excluye la participación ciudadana en el proceso de selección de aspirantes y se facilitan los procesos de decisión basados en negociaciones burocráticas.
4. Se constitucionaliza el transfuguismo político al establecerse un artículo transitorio que permite a los Congresistas cambiarse de colectividad por una sola vez, sin la necesidad de renunciar a su curul.
5. El Congreso no le quiso apostar a la igualdad de género, al declinar la propuesta que buscaba exigir una participación mínima del 30% de cada género en la composición de cualquier lista postulada a una corporación pública.
6. Se prohíben las coaliciones entre grupos significativos de ciudadanos y partidos y movimientos con personería jurídica. Con esta medida, se atenta contra el principio de igualdad y se propina un duro golpe a los proyectos políticos independientes, los cuales son altamente representativos, en tanto expresan la voluntad de una gran cantidad de ciudadanas y ciudadanos firmantes. Cabe recordar que muchas de estas organizaciones obtuvieron más apoyo electoral que varios de los congresistas actuales.
7. Se rompe el principio de igualdad en perjuicio de las minorías étnicas, ya que a los partidos de las circunscripciones especiales indígena y afrodescendiente se les exigen requisitos adicionales para postular candidatos, que no cobijan a las organizaciones políticas tradicionales.
8. De manera absurda, la reforma prohíbe que Diputados, Concejales y Ediles se postulen al Congreso, con lo cual se bloquea la renovación política, se impide que quienes vienen haciendo un buen trabajo en el nivel local lo amplíen desde la esfera nacional en beneficio de sus regiones, se niega el derecho ciudadano a elegir y ser elegido y se perpetúa el statu quo del actual Congreso, caracterizado por un estilo de hacer política clientelista, puestero, y de maquinaria, el cual quiere ser dejado atrás por la ciudadanía e, incluso, por muchos de los actuales legisladores.
9. Afortunadamente, la Cámara de Representantes archivó el artículo que buscaba modificar la forma de elección del Registrador Nacional del Estado Civil. Con ello, se evitará que este funcionario se deba a las mayorías parlamentarias, garantizando así la imparcialidad en las elecciones del año 2010.
Por las razones expuestas convocamos a la sociedad colombiana, para que exija el respeto de los principios rectores del Estado Social de Derecho y para que ejerza su legítimo derecho a obtener de sus representantes normas transparentes y útiles para la democracia y los genuinos intereses del país.
Así mismo, recordamos que, infortunadamente, los partidos políticos y el Congreso de la República gozan de escasísima reputación entre los colombianos. Y por ende, nos preguntamos si los actuales miembros del Parlamento y, en particular, si los Senadores de la República -quienes deben decidir ahora sobre la materia- desean perpetuar esta imagen tan negativa aprobando una reforma política que socava la legitimidad de las instituciones y muestra oídos sordos ante los clamores ciudadanos. Así pues, hacemos un llamado público para que en los dos últimos debates de este proyecto de acto legislativo los congresistas interpongan su sentido de historia y su vocación de servicio público sobre el ánimo egoísta de perpetuar una forma odiosa y excluyente de hacer política.
Notas de Antanas Mockus
PARA TI, ¿QUÉ ES IRREPETIBLE?24 de julio de 2009
La inteligencia de la papaya09 de junio de 2009
PRONUNCIAMIENTO SOBRE LA REFORMA POLITICA20 de mayo de 2009
QUE TAL ESTO?20 de mayo de 2009
Ojo con la inteligencia04 de mayo de 2009
Antanas Mockus se pregunta si la política es para los de ruana23 de abril de 2009
Antanas Mockus reconoce posible candidatura03 de abril de 2009
Comienza a circular el 'Des-panfleto', con el que pretenden contrarrestar amenazas en los barrios02 de abril de 2009
Antanas, ¿y usted en qué anda?24 de marzo de 2009
"La primera tarea es no ser violento uno mismo": Antanas Mockus23 de febrero de 2009


























