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¿Hay que desear que la 'Patafísica exista en Buenos Aires? Ya existía aquí como en todas partes antes que nosotros existiéramos y no necesita de ninguno de nosotros. Existirá siempre y no necesitará de nadie. Ni siquiera necesita existir. Pues no está obligada a existir para existir. Su Mag...

Faltaba un sitio en el que los artistas contemporáneos de todas las áreas se reúnan, investiguen, generen ideas y obras, trabajen en forma colectiva y expongan los efectos de multiplicación de este intercambio. En...
Pálidos Palimpsestos (2008) - Julio Silva
Dibujos en tinta china sobre antiguos papeles japonenses.
(Hacé clic sobre la foto para ver un slideshow)
Julio Silva (1930, Concordia, Entre Ríos). Los pálidos palimpsestos que pueden considerarse una continuación tardía de las primeras escrituras orienta les en caparazones de tortuga, configuran un trazado de caminos paralelos entre la civilización del sol naciente y el automatismo surrealista.
Esta obra está particularmente tocada por dos corrientes que marcan, en el siglo XXI, un renacimiento esotérico inspirado por un entusiasmo que empuja a su autor, Julio Silva, hacia un nivel de conciencia en el que se reencuentra al mismo tiempo con su amigo Juan Andralis y con su oriente interior.
Estos palimpsestos son la condensación actual de una antiquísima práctica que puede rastrearse en el África occidental y se transplantó primero a Egipto y de allí a Grecia. A esta práctica los Yorubas la llaman la fuente, consiste en trazar imágenes sobre superficies en las que se supone que escribieron los dioses.
En el Archibrazo, acogimos al galope la frenética carrera de los rayos estelares, la corriente nerviosa de estas escrituras de la tierra y el cielo, que atraviesa la superficie del papel y el relleno de los cuerpos porosos para maravilla de magos y astrólogos radiantes. En este sendero de aguatintas espiraladas se inscribe la línea plana que transporta en su ola el pez soluble surrealista, de tentadora carne, que amanece nuevamente en el Abasto, y en un alumbramiento partenogenético produce numerosos personajes unidos por una pasión carnal y una amistad tierna. Con sus fantasías y emociones diseñan el territorio donde se hará posible la aventura cultural en la que El Archibrazo, órgano perceptivo del futuro, desplegará su cola interminable con un ojo en la punta. Este ojo, capaz de observar el infinito permitirá “ver claro” a todas las especies y por ende suprimir la codicia y las injusticias.
Para hacer realidad esta empresa Julio Silva ha donado sus Pálidos Palimpsestos para ayudar al despliegue del Archibrazo en una suerte de laboratorio-alianza, hilando halos para que la fantasía se condense en una boda alquímica sin igual.
(Cadaver exquisito: Silvia Valdez + Juan Salzano)
Notas relacionadas con la muestra:
Clarín: "Retrato de Julio Cortázar por su pintor favorito y mejor amigo"
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Julio Silva (1930, Concordia, Entre Ríos). Los pálidos palimpsestos que pueden considerarse una continuación tardía de las primeras escrituras orienta les en caparazones de tortuga, configuran un trazado de caminos paralelos entre la civilización del sol naciente y el automatismo surrealista.
Esta obra está particularmente tocada por dos corrientes que marcan, en el siglo XXI, un renacimiento esotérico inspirado por un entusiasmo que empuja a su autor, Julio Silva, hacia un nivel de conciencia en el que se reencuentra al mismo tiempo con su amigo Juan Andralis y con su oriente interior.
Estos palimpsestos son la condensación actual de una antiquísima práctica que puede rastrearse en el África occidental y se transplantó primero a Egipto y de allí a Grecia. A esta práctica los Yorubas la llaman la fuente, consiste en trazar imágenes sobre superficies en las que se supone que escribieron los dioses.
En el Archibrazo, acogimos al galope la frenética carrera de los rayos estelares, la corriente nerviosa de estas escrituras de la tierra y el cielo, que atraviesa la superficie del papel y el relleno de los cuerpos porosos para maravilla de magos y astrólogos radiantes. En este sendero de aguatintas espiraladas se inscribe la línea plana que transporta en su ola el pez soluble surrealista, de tentadora carne, que amanece nuevamente en el Abasto, y en un alumbramiento partenogenético produce numerosos personajes unidos por una pasión carnal y una amistad tierna. Con sus fantasías y emociones diseñan el territorio donde se hará posible la aventura cultural en la que El Archibrazo, órgano perceptivo del futuro, desplegará su cola interminable con un ojo en la punta. Este ojo, capaz de observar el infinito permitirá “ver claro” a todas las especies y por ende suprimir la codicia y las injusticias.
Para hacer realidad esta empresa Julio Silva ha donado sus Pálidos Palimpsestos para ayudar al despliegue del Archibrazo en una suerte de laboratorio-alianza, hilando halos para que la fantasía se condense en una boda alquímica sin igual.
(Cadaver exquisito: Silvia Valdez + Juan Salzano)
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Archibar Macedonio (El Archibrazo)
El miércoles, 30 de septiembre a las 19:00
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