Es como encontrar diferentes piezas de rompecabezas, en diferentes cajas de una casa en mudanza. Por si solas parecen no ser parte de nada, pero que increíblemente cuando se juntas encajan y funcionan casi de una forma orgánica, como una epidermis sonora.
No somos unos novatos en esto, todos tenemos un pasado y una mochila de experiencias, el paso de los años nos da matices contradictorios en el sentido de que tenemos la tranquilidad para no apresurarnos en procesos de como queremos sonar o sobre que queremos decir, pero una cierta urgencia de poder insertarnos dentro de un circuito antes de que sea demasiado tarde.
Hace ya un tiempo que las jornadas de cervezas de fin de semana, en donde Fantasma y Pelao C. apuntaban hacia volver a producir música, lejanos parecían los tiempos en que teníamos sendas bandas en la Quinta Región, y la rutina antofagastina ya estaba empezando a afectar sus hígados.
Fantasma conocio a Ariel en el trabajo, producto de conversaciones entintadas con el abuelo de él (Eduardo Díaz, destacado poeta nortino) y debo decir que no pareció muy entusiasmado, pero al fin y al cabo se la jugó y terminamos ensayado los tres departamento de Fantasma . Ariel viene de una escuela musicalmente casi antagónica a la mía, pero eso no ha sido un impedimento, sino que más bien han enriquecido el sonido de la banda.
Ya estábamos ensayando material propio, en espera de que apareciera un baterísta, y cuando ya temíamos que tendríamos que trabajar con bases prefabricadas, en una carrete en casa de una amiga, ésta recordó a uno, y al rato apareció Felipe en su departamento.
Ensayos, más ensayos, un periodo de dos o tres meses de paro, luego más ensayos y enriquecimiento de un repertorio, compuesto por temas propios y temas de los años 50/60.
Debutamos en vivo un viernes santo, vestidos de curas en un templo Krsna, ¿curioso no?, y de ahí seguimos dándole, tocando de vez en cuando, con buena acogida, y reafirmamos que por lo menos en Antofagasta, nadie más está tocando algo como lo que proponemos: rock and roll, enriquecido de funk, pop, anglo,rockabilly que bebe y se nutre de las primeras escuelas, y de una que otra banda posterior, pero con el espíritu aquel. Nos dio por buscar un tecladista – pasaron dos o tres – pero no mostraron compromiso y al final decidimos que ya no era prioridad.
Luego de un periodo de infertilidad, aquí estamos otra vez, con Rodrigo Condemarin en la batería, dispuestos a seguir rocanroleando hasta que quedemos sordos o se nos gasten los dedos.
Aquí estamos otra vez dispuestos a seguir rocanroleando hasta que quedemos sordos o se nos gasten los dedos.
(read less)Es como encontrar diferentes piezas de rompecabezas, en diferentes cajas de una casa en mudanza. Por si solas parecen no ser parte de nada, pero que increíblemente cuando se juntas encajan y funcionan casi de una forma orgánica, como una epidermis sonora.
No somos unos novatos en esto, todos tenemos un pasado y una mochila de experiencias, el paso de los años nos da matices contradictorios en el sentido de que tenemos la tranquilidad para no apresurarnos en procesos de como queremos sonar o...
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