La tarea de escribir no siempre es satisfactoria para muestra este poema, donde caigo en errores muy comunes tales como: falta de profundidad, lenguaje limitado y muchas cosas más... que podrán observar.
Fue escrito a los 18.
La espuma de mis huesos
Sufrimos la carne como castigo en espiral,
polvo retumba,
mientras esa luz de mariposa esparce y alumbra,
la poción empieza a girar
anuncia los temblores, extiende los sinsabores.
Todo esto ví en el reflejo de un espejo,
angustia albérgate en mi vientre
hasta que reviente,
captura al desengaño viejo,
corre como los amores.
Llamamé en forma de tos y silencio,
maldita penumbra que evita que fluya
algo enteramente vivo,
Le dejé todo y aún me persigue
atormentándome con su belleza,
recalcándome mi amable fealdad
que la luz de unos ojos trata con sutileza.
Pieza por pieza intuyo la ausencia,
busco las lágrimas de alguién que piensa,
desvaneciendo esa máscara
pedimos fortaleza,
para evitar el vacío que hoy se presenta.
No fuimos para nada fuertes,
nos abandonamos mutuamente,
mutilando las cenizas, apretando el aire,
acaricando a la carne ausente
nos perdimos en el embeleso.
Imaginaria tortura solitaria,
que abre la llaga
y que al parecer no recuerda nada.
Siento que retumba y alumbra
la espuma de mis huesos.
Natalia Correa.
Fue escrito a los 18.
La espuma de mis huesos
Sufrimos la carne como castigo en espiral,
polvo retumba,
mientras esa luz de mariposa esparce y alumbra,
la poción empieza a girar
anuncia los temblores, extiende los sinsabores.
Todo esto ví en el reflejo de un espejo,
angustia albérgate en mi vientre
hasta que reviente,
captura al desengaño viejo,
corre como los amores.
Llamamé en forma de tos y silencio,
maldita penumbra que evita que fluya
algo enteramente vivo,
Le dejé todo y aún me persigue
atormentándome con su belleza,
recalcándome mi amable fealdad
que la luz de unos ojos trata con sutileza.
Pieza por pieza intuyo la ausencia,
busco las lágrimas de alguién que piensa,
desvaneciendo esa máscara
pedimos fortaleza,
para evitar el vacío que hoy se presenta.
No fuimos para nada fuertes,
nos abandonamos mutuamente,
mutilando las cenizas, apretando el aire,
acaricando a la carne ausente
nos perdimos en el embeleso.
Imaginaria tortura solitaria,
que abre la llaga
y que al parecer no recuerda nada.
Siento que retumba y alumbra
la espuma de mis huesos.
Natalia Correa.
Un poema que sigue siendo muy actual enmedio de la crisis. Es triste ver que poemas como estos siguen estando acorde a la realidad a pesar del tiempo.
Disfruten su 15 de septiembre con Calderón y su pandilla.
Patria absurda.
Llamo a cada muerte disolución vaporosa
que surca por los márgenes de una nación,
arrastra todo lo que moja y olvida todo lo que duele,
y sin embargo, hay lagrimas, hay tristes e inmensas preguntas
que laten más hondo y retratan mi egoísmo y soledad.
Llamo a cada muerte deseo frustrado que no termina
y se esparce como lepra,
mientras los idealismos vírgenes retienen tu cuerpo,
y ya no podemos seguir de pie, estamos muy cansados
sin necesidad de ser viejos,
terminamos en ruinas, mientras el descontento y rabia
hojean nuestra memoria.
Llamo muerte al silencio detenido en voz de una palabra,
que para muchos es la suculenta hambruna mitigada
para mi es deleznable ...
dinero suculenta hambruna con planes de exportación,
y sin embargo el odio se vuelve portátil,
en post de la modernidad.
Mexicano, no somos las ruinas de un pasado suntuoso
que brama ante lo desconocido,
que desaparece como volátil aire en verano.
Llamo muerte a cada noche que no termina
y divaga entre sueños y sucumbe irremediablemente
mientras un dolor se manifiesta en sangre.
La calma se manifiesta en patria absurda
y yo llamo muerte a mi propia indiferencia.
Natalia Correa.
Disfruten su 15 de septiembre con Calderón y su pandilla.
Patria absurda.
Llamo a cada muerte disolución vaporosa
que surca por los márgenes de una nación,
arrastra todo lo que moja y olvida todo lo que duele,
y sin embargo, hay lagrimas, hay tristes e inmensas preguntas
que laten más hondo y retratan mi egoísmo y soledad.
Llamo a cada muerte deseo frustrado que no termina
y se esparce como lepra,
mientras los idealismos vírgenes retienen tu cuerpo,
y ya no podemos seguir de pie, estamos muy cansados
sin necesidad de ser viejos,
terminamos en ruinas, mientras el descontento y rabia
hojean nuestra memoria.
Llamo muerte al silencio detenido en voz de una palabra,
que para muchos es la suculenta hambruna mitigada
para mi es deleznable ...
dinero suculenta hambruna con planes de exportación,
y sin embargo el odio se vuelve portátil,
en post de la modernidad.
Mexicano, no somos las ruinas de un pasado suntuoso
que brama ante lo desconocido,
que desaparece como volátil aire en verano.
Llamo muerte a cada noche que no termina
y divaga entre sueños y sucumbe irremediablemente
mientras un dolor se manifiesta en sangre.
La calma se manifiesta en patria absurda
y yo llamo muerte a mi propia indiferencia.
Natalia Correa.
Ruido:
Misterio en flor de idea imposible
y sensación inalcanzable,
vivamente va asombrando,
conquistando en redoble,
se vuelve maravilla en potencia,
de insólito fragor
que se rinde ante el estruendo,
confesando su dolor.
Natalia Correa Márquez.
Notas de Natalia Correa
La espuma de mis huesos (Poema mal hecho)22 de noviembre de 2009
Patria absurda. (poema semi nuevo)18 de septiembre de 2009
LAS COSAS QUE NOMBRÓ (Ruido)02 de septiembre de 2009
ISLA02 de septiembre de 2009
PERIPLO02 de septiembre de 2009
ALQUIMIA QUE SUEÑA Y ABRAZA02 de septiembre de 2009
ENDEMONIADA02 de septiembre de 2009
TABÚ, DESEO, Y AMOR.02 de septiembre de 2009








