No necesitamos abandonar nuestro nombre - solo vivir a la altura de su significado.
Esta será mi columna final para Christianity Today - por un tiempo, al menos. Luego de escribir columnas desde 1983, he decidido tomar un descanso. Ya que esta revista se describe a sí misma como una "de convicción evangélica", parece apropiado usar esta última columna para realizar algunas observaciones generales sobre el movimiento.
El evangelicalismo se ha vuelto un fenómeno global. El año pasado visité el Medio Este, India, África, América Latina, y Europa como el invitado de iglesias y ministerios. En cada lugar, los evangélicos exudan vida y energía. Mientras que las iglesias serias cambian lentamente, los evangélicos tienden a tener pies ligeros, adaptándose rápidamente a las tendencias culturales.
El movimiento de Jesús, el movimiento de iglesias en casas, iglesias sensibles a los buscadores, iglesias emergentes - los evangélicos han generado todos estos. En su estela, los grupos de adoración han reemplazado órganos y coros, diapositivas de PowerPoint y clips de vídeo ahora avivan los sermones, y barras de café esspreso mantienen a los congregantes despiertos. Si una técnica no funciona, encuentran una que lo haga.
Aunque admiro la innovación, yo advertiría que imitar las tendencias culturales tiene un lado negativo. En una conferencia de líderes juveniles a la que asistí, por adoración querían decir tener a un Dj tocando música técno con el volumen similar a un motor de Jet mientras una audiencia sudorosa llenaba el escenario, saltando mientras cantaban estrofas espirituales. A riesgo de sonar anticuado, no podía dejar de cuestionar la profundidad de la adoración. Los seminarios recomiendan ahora sermones de 15 minutos a la luz de periodos de atención más cortos. Publicistas quieren libros más delgados, con palabras y conceptos más simples. ¿Tendremos pronto un evangelio Twitter de 140 caracteres?
Quizá debemos presentar una alternativa a la cultura prevaleciente en lugar de simplemente adoptarla. ¿Cómo sería una iglesia que creara un espacio para la quietud, que rechazara las tendencias de celebridades y se desconectara de los medios que le rodean, que resista activamente la cultura consumista? ¿cómo sería la adoración si esta fuera dirigida más hacia Dios que hacia nuestras preferencias de entretenimiento?
Tenemos mucho que aprender de otras tradiciones Cristianas. Con toda su prominencia, los evangélicos todavía constituyen una pequeña parte del mundo. Menos de un tercio de la población mundial se identifica como Cristiano/a. De estos, casi dos tercios son Católicos, Ortodoxos, o casi católicos. De los cristianos restantes, casi el 10 por ciento de la población mundial, muchos se resistirían a ser etiquetados evangélicos.
Mientras escribía un libro sobre la oración, aprendí mucho más de los católicos que de algún otro grupo. Ellos, después de todo, han dedicado órdenes enteras a esta práctica. Aprendí el misterio y la reverencia de la Iglesia Ortodoxa del Este. En la música, en la adoración, en teología, ellos me enseñaron el mysterium tremendum involucrado cuando nosotros los débiles seres humanos nos acercamos al Dios del universo.
Mientras examino el movimiento evangélico observo muchas cosas buenas, pero también muchas cosas que pueden mejorarse. Nuestra historia incluye desunión - ¿Cuántas denominaciones diferentes representa esta revista? - y un pasado que incluye lapsos en ética y juicio. Hemos dado energía a la fe, pero también hemos traído división. Celebramos la transformación del individuo, pero muy frecuentemente nos quedamos cortos en nuestra meta más grande de transformar la sociedad.
Me entristece escuchar la caricatura de los medios que muestra a los evangélicos como fanáticos de derecha. La palabra evangelio significa "buenas noticias", y he observado como ese mensaje se transmite de maneras creativas y prácticas en alrededor de 50 países. Pero puedo ver de dónde el medio obtiene el estereotipo. Tengo una carpeta de correos electrónicos abrasadores de evangélicos durante las elecciones presidenciales del 2008, y una colección más reciente propagando temores acerca de las propuestas para la reforma de salud. Estas suplementan una carpeta aún más grande con temas sobre homosexuales. Los evangélicos no siempre han hallado una manera de combinar actos de amor con un espíritu amoroso.
En una tendencia alentadora, la división del evangelio fundamentalista-social que marcó la iglesia hace un siglo hace mucho de desapareció. Ahora las organizaciones evangélicas van a la vanguardia en esfuerzos tales como alivio y desarrollo, micro créditos, ministerios para el HIV/SIDA, y el alcance a las trabajadoras sexuales. He visitado ministerios prósperos entre las comunidades de desecho de basura en las afuera de Manila, el Cairo, y en Ciudad Guatemala, los evangélicos han tomado en serio el llamado de Jesús de cuidar a "los más pequeños".
Recientemente escuché de un amigo que visitó un barrio en Sao Paulo, Brasil. Él se puso nervioso cuando se dio cuenta de unos soldados a pie de capos de la droga haciendo guardia sosteniendo armas automáticas. Se estaban fijando en él, un gringo invadiendo su territorio. "entonces el capo de ese vecindario se dio cuenta de mi franela, la cual tenía el logo de una iglesia pentecostal. Él rompió con una sonrisa: "O, evangélicos" nos llamó, dándonos un abrazo. Durante años, esa iglesia ha cuidado a los niños del barrio, y ahora eran bienvenidos alegremente."
Algunos de mis amigos creen que debemos abandonar la palabra evangélico. Yo no. Simplemente anhelo que podamos vivir a la altura del significado de nuestro nombre.
Fuente: Christianity Today
© Christianity Today, Noviembre, 2009. Usado con permiso. Todos los derechos reservados.
Subscribete a Philip Yancey | Español por EmailPhillip Yancey en Español.
Esta será mi columna final para Christianity Today - por un tiempo, al menos. Luego de escribir columnas desde 1983, he decidido tomar un descanso. Ya que esta revista se describe a sí misma como una "de convicción evangélica", parece apropiado usar esta última columna para realizar algunas observaciones generales sobre el movimiento.
El evangelicalismo se ha vuelto un fenómeno global. El año pasado visité el Medio Este, India, África, América Latina, y Europa como el invitado de iglesias y ministerios. En cada lugar, los evangélicos exudan vida y energía. Mientras que las iglesias serias cambian lentamente, los evangélicos tienden a tener pies ligeros, adaptándose rápidamente a las tendencias culturales.
El movimiento de Jesús, el movimiento de iglesias en casas, iglesias sensibles a los buscadores, iglesias emergentes - los evangélicos han generado todos estos. En su estela, los grupos de adoración han reemplazado órganos y coros, diapositivas de PowerPoint y clips de vídeo ahora avivan los sermones, y barras de café esspreso mantienen a los congregantes despiertos. Si una técnica no funciona, encuentran una que lo haga.
Aunque admiro la innovación, yo advertiría que imitar las tendencias culturales tiene un lado negativo. En una conferencia de líderes juveniles a la que asistí, por adoración querían decir tener a un Dj tocando música técno con el volumen similar a un motor de Jet mientras una audiencia sudorosa llenaba el escenario, saltando mientras cantaban estrofas espirituales. A riesgo de sonar anticuado, no podía dejar de cuestionar la profundidad de la adoración. Los seminarios recomiendan ahora sermones de 15 minutos a la luz de periodos de atención más cortos. Publicistas quieren libros
Quizá debemos presentar una alternativa a la cultura prevaleciente en lugar de simplemente adoptarla. ¿Cómo sería una iglesia que creara un espacio para la quietud, que rechazara las tendencias de celebridades y se desconectara de los medios que le rodean, que resista activamente la cultura consumista? ¿cómo sería la adoración si esta fuera dirigida más hacia Dios que hacia nuestras preferencias de entretenimiento?
Tenemos mucho que aprender de otras tradiciones Cristianas. Con toda su prominencia, los evangélicos todavía constituyen una pequeña parte del mundo. Menos de un tercio de la población mundial se identifica como Cristiano/a. De estos, casi dos tercios son Católicos, Ortodoxos, o casi católicos. De los cristianos restantes, casi el 10 por ciento de la población mundial, muchos se resistirían a ser etiquetados evangélicos.
Mientras escribía un libro sobre la oración, aprendí mucho más de los católicos que de algún otro grupo. Ellos, después de todo, han dedicado órdenes enteras a esta práctica. Aprendí el misterio y la reverencia de la Iglesia Ortodoxa del Este. En la música, en la adoración, en teología, ellos me enseñaron el mysterium tremendum involucrado cuando nosotros los débiles seres humanos nos acercamos al Dios del universo.
Mientras examino el movimiento evangélico observo muchas cosas buenas, pero también muchas cosas que pueden mejorarse. Nuestra historia incluye desunión - ¿Cuántas denominaciones diferentes representa esta revista? - y un pasado que incluye lapsos en ética y juicio. Hemos dado energía a la fe, pero también hemos traído división. Celebramos la transformación del individuo, pero muy frecuentemente nos quedamos cortos en nuestra meta más grande de transformar la sociedad.
Me entristece escuchar la caricatura de los medios que muestra a los evangélicos como fanáticos de derecha. La palabra evangelio significa "buenas noticias", y he observado como ese mensaje se transmite de maneras creativas y prácticas en alrededor de 50 países. Pero puedo ver de dónde el medio obtiene el estereotipo. Tengo una carpeta de correos electrónicos abrasadores de evangélicos durante las elecciones presidenciales del 2008, y una colección más reciente propagando temores acerca de las propuestas para la reforma de salud. Estas suplementan una carpeta aún más grande con temas sobre homosexuales. Los evangélicos no siempre han hallado una manera de combinar actos de amor con un espíritu amoroso.
En una tendencia alentadora, la división del evangelio fundamentalista-social que marcó la iglesia hace un siglo hace mucho de desapareció. Ahora las organizaciones evangélicas van a la vanguardia en esfuerzos tales como alivio y desarrollo, micro créditos, ministerios para el HIV/SIDA, y el alcance a las trabajadoras sexuales. He visitado ministerios prósperos entre las comunidades de desecho de basura en las afuera de Manila, el Cairo, y en Ciudad Guatemala, los evangélicos han tomado en serio el llamado de Jesús de cuidar a "los más pequeños".
Recientemente escuché de un amigo que visitó un barrio en Sao Paulo, Brasil. Él se puso nervioso cuando se dio cuenta de unos soldados a pie de capos de la droga haciendo guardia sosteniendo armas automáticas. Se estaban fijando en él, un gringo invadiendo su territorio. "entonces el capo de ese vecindario se dio cuenta de mi franela, la cual tenía el logo de una iglesia pentecostal. Él rompió con una sonrisa: "O, evangélicos" nos llamó, dándonos un abrazo. Durante años, esa iglesia ha cuidado a los niños del barrio, y ahora eran bienvenidos alegremente."
Algunos de mis amigos creen que debemos abandonar la palabra evangélico. Yo no. Simplemente anhelo que podamos vivir a la altura del significado de nuestro nombre.
Fuente: Christianity Today
© Christianity Today, Noviembre, 2009. Usado con permiso. Todos los derechos reservados.
Subscribete a Philip Yancey | Español por EmailPhillip Yancey en Español.
Pensamientos al estar sentado al lado de mi hermano mientras su cerebro y su cuerpo fallaban.
"Te sientas a cenar y la vida como la conoces termina", escribe Joan Didion en memoria de la muerte de su esposo de un ataque al corazón. Todo aquel que ha sufrido una pérdida repentina conoce este sentimiento de caída libre.
La vida de mi hermano no llegó a su fin este verano, pero en una terrible semana de ataques progresivos, su cerebró "apagó" gran parte de su cuerpo. En un viernes, comenzó a experimentar problemas de la vista. El siguiente lunes, se dirigió manejando hasta el doctor, quien lo envió en una ambulancia al hospital local. El martes hablaba con claridad algunas veces y otras hablaba cosas sin sentido. El miércoles podía caminar pero perdió el control sobre su brazo y mano derechos. Para el jueves no podía mantenerse de pie y ni seguir instrucciones sencillas. Una resonancia magnética demostró un daño cerebral significativo.
Cuando llegué el siguiente día, mi hermano apenas podía abrir los ojos y había perdido movimiento en todo su lado derecho. Algunas veces apretaba mi mano apropiadamente cuando le hablaba y lloraba a menudo, así que sabía que tenía algún entendimiento. Luego que se establizó su cerebro, un cirujano abrió una ventana a través de su craneo y en un procedimiento de 6 horas redirigió una arteria del cuero cabelludo al interior del cerebro.
Permanecí toda esa semana en la sala de espera de un hospital, compartiendo con otras familias en medio de las horas de visita. En tal contexto, los extraños se convierten en amigos íntimos. Una madre contaba historias de su hija bipolar cuyo pulmón le había sido removido. La vimos en su fase maníaca, caminando por los pasillos con un dispensador de medicinas, en su fase depresiva, las enfermeras la vigilaban en busca de señales de suicidio.
Solo, siempre con un libro en la mano, el novio de una joven mujer que había tenido una sobredosis de Vicodin se mantenia en vigília al lado de su cama durante tres semanas. Muy cerca, un indio traducía para su esposa: luego de una cirugía en el cerebro, perdió la facilidad para hablar en inglés y solo podía hablar en su lengua materna. Una familia desesperada ponía carteles en los ascensores - ayudanos a salvar la vida de Nick- pidiendo a americanos asiáticos considerar una donación de médula ósea.
Tristemente, algunos pacientes no tenían visitas. Reglas diferentes gobiernan la riqueza y el estatus de un hospital: el dinero no es moneda, sino los visitantes y el amor.
El megáfono misericordioso
La vejez retoma la niñez y las lesiones en el cerebro nos proveen una visión inquietante. La gente usa palabras simples alrededor de ti, y hablan muy fuerte. Necesitas ayuda con tareas sencillas como comer e ir al baño. Luego de la cirugía, estaba eufórico por la habilidad de mi hermano de contar hasta 5 y pronunciar las palabras "feliz cumpleaños". Dos semanas antes, él, un filósofo y gran pianista, había conversado conmigo sobre Nietzsche o Schubert.
Como pequenños pájaros indefensos con los picos abiertos, nosotros sus familiares ansiabamos bocados de esperanza del personal médico. Regresé con un nuevo conjunto de heroes: enfermeras y terapéutas. Jenny de Filipinas, Cristin la rubia tatuada, y aun Mary "la enfermera grande" quien podía voltear a mi hermano con una mano - su alegría y aliento le hacía seguir adelante. Él trato de agradar con afán infantil a los terapéutas que trabajaron en el habla y el movimiento.
Se me ocurrió mientras observada a estos profesionales que subvaloramos severamente el papel de los capellanes y pastores. Ellos, también, ofrecen tesoros de esperanza y consuelo, tocando familias en un momento único de vulnerabilidad y temor. ¿Cuántas juntas eclesiásticas recompensan a los pastores por su tiempo en los hospitales?
El dolor es el megáfono de Dios, dijo C.S. Lewis, una imagen que algunos encuentran problemática si esto implica que Dios causa el dolor a través del cual Él habla. Quizá la imagen del dolor como una trompetilla - el dispositivo cónico que amplificaba el sonido antes de la invención de las ayudas para la audición- es más precisa. En las salas de espera, en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), aún el agnóstico podría respirar aquella oración de una sola palabra: "¡Ayuda!" y la tensión por alguna respuesta.
Mientras trabajaba en un hospicio, mi esposa me comentó la diferencia entre los visitantes que decían "Buena suerte" mientras salían y aquellos que decían "estoy orando por ti" - y lo decían de verdad. Mi hermano probó ser cristiano y decidió que no le funcionaba. En algun nivel se creía a sí mismo maldecido por Dios, imperdonable. En la UCI, sin embargo, apretó mi mano fuertemente cada vez que oraba en su oído, y algunas veces lágrimas corrían de su rostro inmóvil.
Dios puede hablar en tales momentos. Recuerdo cuán importante fue para mi, un maniático del control, confrontar mi propia vulnerabilidad y dependencia luego de romperme el cuello en un accidente automovilístico hace dos años. Salí del hospital en un "aturdimiento de gracia", con una inmensa gratitud por la vida que espero que nunca se desvanezca.
Para los servicios funerales el libro de oraciones comunes incluye la sombría verdad, "en medio de la vida estamos en la muerte". Nada demuestra más la fragilidad y la preciosidad de la vida mejor que una semana en la UCI.
Fuente: Chrisitianity Today
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"Te sientas a cenar y la vida como la conoces termina", escribe Joan Didion en memoria de la muerte de su esposo de un ataque al corazón. Todo aquel que ha sufrido una pérdida repentina conoce este sentimiento de caída libre.
La vida de mi hermano no llegó a su fin este verano, pero en una terrible semana de ataques progresivos, su cerebró "apagó" gran parte de su cuerpo. En un viernes, comenzó a experimentar problemas de la vista. El siguiente lunes, se dirigió manejando hasta el doctor, quien lo envió en una ambulancia al hospital local. El martes hablaba con claridad algunas veces y otras hablaba cosas sin sentido. El miércoles podía caminar pero perdió el control sobre su brazo y mano derechos. Para el jueves no podía mantenerse de pie y ni seguir instrucciones sencillas. Una resonancia magnética demostró un daño cerebral significativo.
Cuando llegué el siguiente día, mi hermano apenas podía abrir los ojos y había perdido movimiento en todo su lado derecho. Algunas veces apretaba mi mano apropiadamente cuando le hablaba y lloraba a menudo, así que sabía que tenía algún entendimiento. Luego que se establizó su cerebro, un cirujano abrió una ventana a través de su craneo y en un procedimiento de 6 horas redirigió una arteria del cuero cabelludo al interior del cerebro.
Permanecí toda esa semana en la sala de espera de un hospital, compartiendo con otras familias en medio de las horas de visita. En tal contexto, los extraños se convierten en amigos íntimos. Una madre contaba historias de su hija bipolar cuyo pulmón le había sido removido. La vimos en su fase maníaca, caminando por los pasillos con un dispensador de medicinas, en su fase depresiva, las enfermeras la vigilaban en busca de señales de suicidio.
Solo, siempre con un libro en la mano, el novio de una joven mujer que había tenido una sobredosis de Vicodin se mantenia en vigília al lado de su cama durante tres semanas. Muy cerca, un indio traducía para su esposa: luego de una cirugía en el cerebro, perdió la facilidad para hablar en inglés y solo podía hablar en su lengua materna. Una familia desesperada ponía carteles en los ascensores - ayudanos a salvar la vida de Nick- pidiendo a americanos asiáticos considerar una donación de médula ósea.
Tristemente, algunos pacientes no tenían visitas. Reglas diferentes gobiernan la riqueza y el estatus de un hospital: el dinero no es moneda, sino los visitantes y el amor.
El megáfono misericordioso
La vejez retoma la niñez y las lesiones en el cerebro nos proveen una visión inquietante. La gente usa palabras simples alrededor de ti, y hablan muy fuerte. Necesitas ayuda con tareas sencillas como comer e ir al baño. Luego de la cirugía, estaba eufórico por la habilidad de mi hermano de contar hasta 5 y pronunciar las palabras "feliz cumpleaños". Dos semanas antes, él, un filósofo y gran pianista, había conversado conmigo sobre Nietzsche o Schubert.
Como pequenños pájaros indefensos con los picos abiertos, nosotros sus familiares ansiabamos bocados de esperanza del personal médico. Regresé con un nuevo conjunto de heroes: enfermeras y terapéutas. Jenny de Filipinas, Cristin la rubia tatuada, y aun Mary "la enfermera grande" quien podía voltear a mi hermano con una mano - su alegría y aliento le hacía seguir adelante. Él trato de agradar con afán infantil a los terapéutas que trabajaron en el habla y el movimiento.
Se me ocurrió mientras observada a estos profesionales que subvaloramos severamente el papel de los capellanes y pastores. Ellos, también, ofrecen tesoros de esperanza y consuelo, tocando familias en un momento único de vulnerabilidad y temor. ¿Cuántas juntas eclesiásticas recompensan a los pastores por su tiempo en los hospitales?
El dolor es el megáfono de Dios, dijo C.S. Lewis, una imagen que algunos encuentran problemática si esto implica que Dios causa el dolor a través del cual Él habla. Quizá la imagen del dolor como una trompetilla - el dispositivo cónico que amplificaba el sonido antes de la invención de las ayudas para la audición- es más precisa. En las salas de espera, en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), aún el agnóstico podría respirar aquella oración de una sola palabra: "¡Ayuda!" y la tensión por alguna respuesta.
Mientras trabajaba en un hospicio, mi esposa me comentó la diferencia entre los visitantes que decían "Buena suerte" mientras salían y aquellos que decían "estoy orando por ti" - y lo decían de verdad. Mi hermano probó ser cristiano y decidió que no le funcionaba. En algun nivel se creía a sí mismo maldecido por Dios, imperdonable. En la UCI, sin embargo, apretó mi mano fuertemente cada vez que oraba en su oído, y algunas veces lágrimas corrían de su rostro inmóvil.
Dios puede hablar en tales momentos. Recuerdo cuán importante fue para mi, un maniático del control, confrontar mi propia vulnerabilidad y dependencia luego de romperme el cuello en un accidente automovilístico hace dos años. Salí del hospital en un "aturdimiento de gracia", con una inmensa gratitud por la vida que espero que nunca se desvanezca.
Para los servicios funerales el libro de oraciones comunes incluye la sombría verdad, "en medio de la vida estamos en la muerte". Nada demuestra más la fragilidad y la preciosidad de la vida mejor que una semana en la UCI.
Fuente: Chrisitianity Today
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Citas:
¿Juzga Dios a las naciones como a entidades nacionales?
El Antiguo Testamento ciertamente muestra a Dios lidiando con entidades nacionales: los profetas hicieron bajar juicio sobre Israel y Judá, también sobre Filistea, Asiria y Babilonia. Pero el Nuevo Testamento parece presentar un importante cambio: Ahora Dios está trabajando y no es principalmente a través de las naciones, sino a través de un reino invisible que trasciende las naciones.
Jesús destacó el "reino de los cielos" como el foco central de la actividad de Dios sobre la tierra.
Cada vez que se aproxima una elección, los cristianos debaten si este o aquel candidato es un "hombre de Dios" para el gobierno.
Tengo dificultad para imaginar a Jesús meditando en si Tiberio, Octavio o Julio César era un "hombre de Dios" para el imperio.
Lo que sucedía en Roma estaba en otro nivel completamente diferente al Reino de Dios.
El apóstol Pablo se ocupaba mucho de cada iglesia en Galacia, Éfeso, Corinto y Roma, pero no encuentro ninguna indicación de que él se ocupara de "cristianizar" el Imperio Romano.
Algunos historiadores argumentan que la iglesia perdió de vista su misión original a medida que se acercaba al trono del poder.
Mientras las naciones se deslizan, yo estaré trabajando y orando para que el Reino de Dios avance.
El Evangelio de Jesús no era ante todo una plataforma política.
En el tiempo de Jesús las personas que lo veían como su salvador político, de continuo estaban aturdidas por la elección de sus compañeros. Se hizo conocido como el amigo de los recaudadores de impuestos, un grupo claramente identificado con los explotadores extranjeros.
Aunque denunciaba el sistema religioso de sus días, trató con respeto a un líder como Nicodemo, y aunque habló sobre el peligro del dinero y la violencia, le mostró amor y compasión al joven rico y a un centurión romano.
En pocas palabras, Jesús honró la dignidad de cada persona, ya sea que estuviese de acuerdo con él o no.
Cuán difícil es recordar que el Reino de Dios nos llama a amar a la mujer que acaba de salir de una clínica de aborto (y, sí, incluso a su doctor), a la persona promiscua que está muriendo de SIDA, al acaudalado propietario de tierras que está explotando la creación de Dios.
Si no le puedo mostrar amor a tales personas, entonces necesito preguntarme si he comprendido el evangelio de Jesús.
Por naturaleza, un movimiento político traza líneas, hace distinciones, pronuncia juicios; en contraste, el amor de Jesús cruza a través de las líneas, trasciende distinciones y dispensa la gracia.
Si mi activismo aleja tal amor, he traicionado Su reino.
Más y más me temo que la iglesia se vea como un enemigo de los pecadores.
¿Cómo puede uno sostenerse en un alto nivel de pureza moral, mientras al mismo tiempo muestra gracia a quienes no cumplen esas normas?
Damos servicios de labios para afuera diciendo que «odiamos el pecado mientras amamos al pecador», pero, ¿cuán bien practicamos este principio? Con demasiada frecuencia los pecadores no sienten que la iglesia los ama y que a su vez continúa alterando su definición de pecado, precisamente lo opuesto del patrón de Jesús.
Un cambio importante en la historia tuvo lugar con el emperador Constantino, quien fue el primero en legalizar el cristianismo y hacerlo una religión subsidiada por el estado. En esa época, su reino parecía ser el mayor triunfo de la fe: ahora el emperador estaba usando los fondos del estado para construir iglesias y patrocinar conferencias teológicas en lugar de perseguir a los cristianos porque no lo adoraban. Tristemente, el triunfo no vino sin un precio. El estado comenzó a nombrar obispos y otros oficiales de la iglesia, y creció una jerarquía que casi era una réplica de la jerarquía del mismo imperio. Los obispos cristianos pronto comenzaron a imponer la moralidad sobre la sociedad en general.
Me di cuenta, mientras meditaba sobre la vida de Jesús, cuánto nos hemos alejado del equilibrio divino que él estableció para nosotros. Cuando escucho los sermones y leo los escritos de la iglesia contemporánea, en ocasiones detecto más de Constantino que de Jesús. El hombre de Nazaret era uno sin pecado, amigo de pecadores, un patrón que nos debiera convencer sobre ambos aspectos.”
Fuente:
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¿Juzga Dios a las naciones como a entidades nacionales?
El Antiguo Testamento ciertamente muestra a Dios lidiando con entidades nacionales: los profetas hicieron bajar juicio sobre Israel y Judá, también sobre Filistea, Asiria y Babilonia. Pero el Nuevo Testamento parece presentar un importante cambio: Ahora Dios está trabajando y no es principalmente a través de las naciones, sino a través de un reino invisible que trasciende las naciones.
Jesús destacó el "reino de los cielos" como el foco central de la actividad de Dios sobre la tierra.
Cada vez que se aproxima una elección, los cristianos debaten si este o aquel candidato es un "hombre de Dios" para el gobierno.
Tengo dificultad para imaginar a Jesús meditando en si Tiberio, Octavio o Julio César era un "hombre de Dios" para el imperio.
Lo que sucedía en Roma estaba en otro nivel completamente diferente al Reino de Dios.
El apóstol Pablo se ocupaba mucho de cada iglesia en Galacia, Éfeso, Corinto y Roma, pero no encuentro ninguna indicación de que él se ocupara de "cristianizar" el Imperio Romano.
Algunos historiadores argumentan que la iglesia perdió de vista su misión original a medida que se acercaba al trono del poder.
Mientras las naciones se deslizan, yo estaré trabajando y orando para que el Reino de Dios avance.
El Evangelio de Jesús no era ante todo una plataforma política.
En el tiempo de Jesús las personas que lo veían como su salvador político, de continuo estaban aturdidas por la elección de sus compañeros. Se hizo conocido como el amigo de los recaudadores de impuestos, un grupo claramente identificado con los explotadores extranjeros.
Aunque denunciaba el sistema religioso de sus días, trató con respeto a un líder como Nicodemo, y aunque habló sobre el peligro del dinero y la violencia, le mostró amor y compasión al joven rico y a un centurión romano.
En pocas palabras, Jesús honró la dignidad de cada persona, ya sea que estuviese de acuerdo con él o no.
Cuán difícil es recordar que el Reino de Dios nos llama a amar a la mujer que acaba de salir de una clínica de aborto (y, sí, incluso a su doctor), a la persona promiscua que está muriendo de SIDA, al acaudalado propietario de tierras que está explotando la creación de Dios.
Si no le puedo mostrar amor a tales personas, entonces necesito preguntarme si he comprendido el evangelio de Jesús.
Por naturaleza, un movimiento político traza líneas, hace distinciones, pronuncia juicios; en contraste, el amor de Jesús cruza a través de las líneas, trasciende distinciones y dispensa la gracia.
Si mi activismo aleja tal amor, he traicionado Su reino.
Más y más me temo que la iglesia se vea como un enemigo de los pecadores.
¿Cómo puede uno sostenerse en un alto nivel de pureza moral, mientras al mismo tiempo muestra gracia a quienes no cumplen esas normas?
Damos servicios de labios para afuera diciendo que «odiamos el pecado mientras amamos al pecador», pero, ¿cuán bien practicamos este principio? Con demasiada frecuencia los pecadores no sienten que la iglesia los ama y que a su vez continúa alterando su definición de pecado, precisamente lo opuesto del patrón de Jesús.
Un cambio importante en la historia tuvo lugar con el emperador Constantino, quien fue el primero en legalizar el cristianismo y hacerlo una religión subsidiada por el estado. En esa época, su reino parecía ser el mayor triunfo de la fe: ahora el emperador estaba usando los fondos del estado para construir iglesias y patrocinar conferencias teológicas en lugar de perseguir a los cristianos porque no lo adoraban. Tristemente, el triunfo no vino sin un precio. El estado comenzó a nombrar obispos y otros oficiales de la iglesia, y creció una jerarquía que casi era una réplica de la jerarquía del mismo imperio. Los obispos cristianos pronto comenzaron a imponer la moralidad sobre la sociedad en general.
Me di cuenta, mientras meditaba sobre la vida de Jesús, cuánto nos hemos alejado del equilibrio divino que él estableció para nosotros. Cuando escucho los sermones y leo los escritos de la iglesia contemporánea, en ocasiones detecto más de Constantino que de Jesús. El hombre de Nazaret era uno sin pecado, amigo de pecadores, un patrón que nos debiera convencer sobre ambos aspectos.”
Fuente:
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Notas de Philip Yancey
'O, Evangelicos!'19 de noviembre de 2009
Semana de cuidados intensivos29 de octubre de 2009
Encuentre a Dios en lugares inesperados22 de agosto de 2009
Todo un mundo allá afuera16 de julio de 2009
Examinando la Maravillosa Cruz25 de junio de 2009
El día sin nombre12 de abril de 2009
¿Le importa a Dios?31 de marzo de 2009
Un sueño que no morirá03 de marzo de 2009
John Donne 0322 de febrero de 2009
John Donne - 0215 de febrero de 2009








